Acapulco, Gro.- El presidente Andrés Manuel López Obrador consideró que el caso de Emilio Lozoya es un asunto de Estado y, por ello, la FGR debería dar a conocerse el video que el exdirector de Pemex presentó en su acusación en contra del expresidente Enrique Peña Nieto y el exsecretario de Hacienda Luis Videgaray, presuntamente involucrados en el caso Odebrecht.
“No [ha visto el video], pero sí me gustaría verlo, es como pago por evento. Hay que poner al descubierto la corrupción, eso sí me ayuda mucho, para estigmatizar a los corruptos, porque no es nada más castigarlos, sino que no se repita, prevenir el daño que causa”, afirmó.
Acompañado por el gabinete de seguridad y el gobernador Héctor Astudillo, en las instalaciones de la Octava Región Naval, el Jefe de Estado dijo que sería extraordinario que la gente vea si el video es sobre cómo se repartía el dinero, cómo se compraban voluntades, votos, para no regresar a lo mismo.
Protestas lo siguen
La visita del presidente a Acapulco provocó protesta por todos lados: protestaron los comerciantes, ambulantes, prestadores de servicios turísticos, músicos, burócratas, médicos, universitarios, campesinos y jóvenes rechazados de las universidades.
Le pidieron de casi todo: apoyos económicos, les permitieran trabajar en las playas, basificaciones, que no les cobren el ISR, hasta la destitución de la alcaldesa de Acapulco, la morenista, Adela Román Ocampo.
Su conferencia mañanera no terminaba todavía cuando prestadores de servicios turísticos ya protestaban en la puerta de la Octava Región Naval. Estos trabajadores se plantaron en la puerta para el Presidente escuchara su petición: que les permitan trabajar en las playas y que no les retiren sus muebles, sus casetas como está ocurriendo en algunos puntos de la bahía.
Afuera de la Base Naval también lo esperaban trabajadores eventuales de la Secretaría de Salud para pedirle que los contratara, que su gobierno absorbiera sus plazas porque el gobierno del estado no lo ha hecho pese a que unos tiene hasta 20 años trabajando.
Las protestas más intensas estaban en el Parque Papagayo, donde López Obrador supervisó su remodelación. Eran alrededor de mil manifestantes. Estaban trabajadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) que pidieron que el SAT no les cobre por el ISR, porque eso implica una disminución de un 30 por ciento en su salario.