Chilpancingo, Gro.- Los nuevos alcaldes de Guerrero no sólo deberán enfrentar los problemas de inseguridad y violencia que se viven en la entidad, antes, tendrán que solucionar uno interno: el de sus policías.
El 30 de septiembre pasado, en los 81 municipios de la entidad hubo cambio de gobierno; el inicio estuvo marcado por la violencia.
Pero la marca de la violencia en los ayuntamientos está en su interior. Muchas de las policías están infiltradas y sin certificar.
A decir del vocero del Grupo Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, en la estrategia de seguridad del estado una de las fallas está en las policías municipales, que son ausentes o insuficientes.
En Acapulco, el municipio más poblado y más violento del estado, la nueva alcaldesa, la morenista Adela Román Ocampo, no ha podido tomar el control de la Secretaría de Seguridad Pública porque está siendo investigada por la Marina y la Fiscalía General de Estado (FGE), por estar presuntamente infiltrada por el Cártel Independiente de Acapulco. En la revisión que se realiza, la FGE ha detectado la ausencia de 342 armas y detuvieron a dos mandos.