Desde el aire, dos helicópteros Black Hawk sobrevuelan de forma constante la zona turística y áreas serranas. A bordo, elementos armados con fusiles de asalto y ametralladoras observan desde las alturas avenidas, hoteles y brechas montañosas, en patrullajes que se repiten a lo largo del día.
En tierra, la presencia naval es visible en colonias, avenidas principales y accesos carreteros. Convoys de unidades recorren el área conurbada mientras personal uniformado realiza rondines, instala puntos de revisión y supervisa a motociclistas. Parte de las labores también incluye la remoción de restos de vehículos incendiados durante los bloqueos del fin de semana, huellas aún recientes de la violencia que alteró la rutina del destino turístico.
Por mar, la vigilancia se extiende a lo largo de la bahía. Embarcaciones interceptoras patrullan frente a la Playa de los Muertos, el Malecón de Puerto Vallarta y otras zonas costeras, tanto de día como de noche. Las revisiones a lanchas y yates se han vuelto parte del paisaje marítimo, mientras los motores navales rompen la calma habitual del litoral.
Durante un recorrido matutino, reporteros de EL UNIVERSAL acompañaron uno de los patrullajes aéreos y también navegaron en una de las embarcaciones desplegadas, constatando la amplitud del operativo.
Con este despliegue, la Armada de México busca disuadir la incidencia delictiva y restablecer condiciones de seguridad en la región, en un mensaje de presencia institucional que se extiende desde las montañas hasta el mar. Mientras tanto, la ciudad continúa su actividad bajo vigilancia permanente, con turistas y residentes adaptándose a una cotidianidad marcada por el sonido de helicópteros, convoyes y sirenas a la distancia.