Los animales sueñan igual que nosotros, hasta tienen sus propias pesadillas. Cuando duermen pasan por las mismas fases: sueño ligero, sueño profundo y fase REM, asociado directamente con la vivencia de sueños en sus mentes.
Al soñar ocurren característicos cambios en varios parámetros fisiológicos: como presión arterial, ritmo cardiaco, actividad cerebral, movimiento ocular rápido, etc. Detectables inclusive con un “Smart watch”.
? Todos los cerebros del reino animal sueñan. Lo advertimos en nuestros perritos, dormidos, mueven las patas, orejas, o tratan de ladrar o gemir, podrían estar teniendo una pesadilla.
Al parecer toda estructura neuronal compleja, requiere de periodos para su reparación y reactivación; esto sería lo que llamamos dormir. Todos los animales tenemos que dormir, incluso ballenas y delfines, quienes como deben subir a la superficie para respirar, alternan el sueño en cada uno de sus hemisferios cerebrales. Los sueños, esas vivencias imaginarias que aparecen en los cerebros de todas las especies estudiadas, indicarían un “reset” o reinicio de funciones de las redes neuronales cerebrales.
El Dr. David Peña-Guzmán, de la U. de San Francisco, en su libro “Cuando los animales sueñan”. (“When Animals Dream” 2022). Explica que los sueños son una puerta para conocer la vida cognitiva y emocional de nosotros los animales. En el pasado, los sueños eran considerados eventos misteriosos, mágicos, que eran explicados con mitos, supersticiones o creencias religiosas. Hoy en día, los sueños son el modo científico de estudiar los misterios de la conciencia animal y humana. Por ejemplo; para soñar se requiere buena memoria; el individuo que sueña tiene que recordar hechos y vivencias que le han ocurrido y revivirlos nítidamente en su imaginación. También se necesita tener creatividad pues el soñador reconstruye o imagina hechos no vividos anteriormente. Pero, sobre todo, el animalito que sueña necesita tener conciencia de ser un individuo. Él es el protagonista de la historia que inventa su cerebro; el personaje que vive los emocionantes hechos oníricos que suceden en su imaginación, mientras sueña. Esto demuestra en cada animal una conciencia de existir. El animalito recuerda, hace una historia de vida, en la que desgraciadamente los humanos muchas veces somos sus demonios.
? Cuando dormimos pasamos por diferentes fases de sueño.
Cada fase presenta cambios en nuestros parámetros fisiológicos. Cuando soñamos ocurre el característico movimiento rápido de los ojos bajo los parpados cerrados: Fase REM.
El Dr. Peña-Guzmán ha estudiado muchas especies y todas sueñan. Incluso reporta experimentos con moluscos, cefalópodos (¡Pulpos y sepias!) Estos animalitos, mientras nadan utilizan los cromatóforos (células que cambian instantáneamente de color) de su piel para mimetizarse perfectamente al posarse en un substrato, de coral, de arena, rocas, etc. (Ver imagen)
Cuando estos cefalópodos, especies tan distantes en la evolución, de nosotros los mamíferos, duermen en su acuario, junto con los usuales parámetros fisiológicos del sueño, también muestran sucesivos cambios de color, sugiriendo que sueñan estar nadando y posándose en un coral, etc. Es más, en las Sepias, parientes del pulpo; su cortejo de apareamiento involucra un despliegue de secuencias de colores. Cuando este animal duerme en su acuario y aparecen estos mismos patrones de colores en su piel, podría decirse que están soñando con su pareja.
La investigación científica de los sueños en animales, abren nuevas perspectivas filosóficas y éticas para la legislación y practica sobre el bienestar, derecho y maltrato animal, en países cuyas políticas sociales y ecológicas si se basan en la ciencia, no en tradiciones o practicas usuales. Recomiendo ampliamente la película:” Mi maestro el pulpo” en Netflix.
? La Sepia (Sepia officinalis.) es un sorprendente molusco que utiliza sus cromatóforos para mimetizarse y comunicarse mediante intrincadas secuencias de colores y diseños en su piel.
? Un pulpo se esconde mimetizándose al substrato donde se posa. Para eso utiliza sus cromatógrafos, células de la piel que cambian rápidamente de color.
Los estudios sobre la mente de los animales también ponen al descubierto las falsas creencias de superioridad que religiones o lideres trasmitieron a sus sociedades a través de la historia. Rene Descartes, influyente filosofo del siglo XVII, sin tener ninguna evidencia, afirmaba que solo los ángeles y los hombres tenían alma, los animales eran insensibles maquinas biológicas, “autómatas”, movidos por instintos. Como en la novela “Fausto” de W. Goethe los hombres no pueden resistir halagos a su orgullo y así se dejan manipular por el adulador quien les dice que son superiores. Como lo hizo Hitler, quien cautivo a un pueblo culto y valiente, diciéndole que era único, superior a otras razas y naciones inferiores. De modo similar, nuestra sociedad lo hace con los animales. Cuantos conflictos y guerras han resultado de estas falsas creencias de superioridad; cuanta crueldad y desprecio hacia los animales, ignorantes víctimas de esta perversa vanidad humana de superioridad.