Ciudad de México.- Desde mayo y hasta hace unos días, decenas de ejemplares de manatí –especie en peligro de extinción– han aparecido sin vida en cuerpos de agua en el estado de Tabasco.
Arturo Núñez Jiménez, Gobernador de esa entidad, dio a conocer que fueron 30 los ejemplares muertos; sin embargo, pobladores y organizaciones de la sociedad civil aseguran que la cifra asciende a cerca de 70.
De acuerdo con una evaluación realizada por el Instituto Tecnológico de Boca del Río, ubicado en Veracruz, las aguas habitadas por los ejemplares presentan contaminación por plomo, aluminio y cadmio.
Además, Derecho Sin Fronteras obtuvo muestras en las que logró identificar presencia de glifosato, que de acuerdo con Víctor Hirales, presidente y fundador de la organización civil, es utilizado en miles de hectáreas de cultivo de palma africana en aquel estado y en Campeche.
“La evaluación que realizamos indica que la ruptura celular que presentan los cadáveres es a causa de concentración de metales y agroquímicos en los organismos”, dijo en entrevista para SinEmbargo.
El glifosato ha sido considerado por la organización Mundial de la Salud (OMS) como “posible cancerígeno”.
Hace algunos días, la Semarnat a cargo de Rafael Pacchiano Alamán, informó que un estudio de calidad del agua presentado por la Conagua arrojó que no existen sustancias tóxicas.
Ante ello, Hirales consideró que la dependencia federal “oculta información y además engaña a la población. No es la primera vez que la actual administración de la Semarnat oculta o distorsiona la Información. La actual Semarnat solo es una oficina de marketing de imagen”.