Para Emiliano, la cruz que debió cargar durante su actuación es como la pena de las familias que tienen a alguien en prisión.
"Y tiene un peso adicional que es el peso que cargamos nosotros, como personas privadas de la libertad, el peso del sufrimiento de las familias, amigos, que al igual que en la representación, también caminan al lado de nosotros. Todos esperamos, al igual que el maestro, que esto llegue a un fin muy pronto".
Por su parte, Uriel, quien representó a Judas por segunda ocasión explicó que eligió ese papel porque al final se arrepiente de sus errores.
"Allí es donde igual, yo trato de expresar mi arrepentimiento de todo lo mal que he hecho".
Aseguró que las actividades dentro del reclusorio no son malas, como pudiera pensarse, sino que dependen de cada individuo.
Los actores que participaron en la puesta en escena ensayaron por más de un mes durante dos horas diarias, tres días a la semana.
Y durante las últimas semanasensayaron diariamente, indicaron.