Juchitán, Oax.- Ante la emergencia migratoria que se vive en la frontera sur del país, en donde se ha frenado por la fuerza el avance de caravanas de personas originarias de Centroamérica, que buscan avanzar hacia Estados Unidos, en Oaxaca ya se ha comenzado a blindar el paso.
La mañana de este sábado, una cuarta caravana salió de Tapachula, Chiapas, y frente a ese nuevo intento de cruzar el territorio mexicano, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Guardia Nacional (GN) reforzaron la vigilancia en San Pedro Tapanatepec, en el Istmo de Tehuantepec.
A pesar de que las anteriores caravanas han sido desarticuladas por tropas de la GN, desde la frontera sur de Chiapas, algunos grupos de personas migrantes han sido ubicados en inmediaciones del municipio chiapaneco de Mapastepec, enfilados hacia Pijijiapan, Tonalá y Arriaga.
Mientras tanto, los elementos del grupo beta, perteneciente al INM, pero enfocado en brindar ayuda humanitaria a los migrantes, también se alistan para intensificar sus recorridos por carretera, brechas cercanas a las vías del tren que corre de Arriaga, Chiapas, a Ciudad Ixtepec, Oaxaca, zonas donde en los últimos días han rescatado a decenas de centroamericanos, principalmente personas originarias de Haití.
“En los últimos días hemos asistido con agua, suero, galletas y atún a unos 10 migrantes por día, entre ellos un promedio de tres a cuatro ciudadanos de Haití y todos quieren llegar al territorio estadounidense”, cita una fuente del grupo Beta.
Entre ellos, agrega, destacan las 10 mujeres embarazadas y 100 niños que venían acompañados de sus padres, tíos o coyotes, quienes fueron enviados al albergue de migrantes fundado por el sacerdote Alejandro Solalinde, en Ciudad Ixtepec, donde han recibido asistencia médica y alimentos.
Los migrantes que lograron escapar de las tres caravanas disueltas en días pasados por la GN aún no llegan al territorio del Istmo, por ahora están llegando los que salieron antes, pero los elementos del grupo beta dicen que están listos para auxiliar a los que necesiten ayuda médica.
“Para atender la emergencia por las caravanas, el INM debe convocar a los activistas defensores de derechos humanos a crear un grupo especial de interlocución para escuchar las voces de los migrantes”, afirma Alejandro Solalinde, quien pidió que el INM refuerce la capacitación de sus elementos en materia de DH.