La Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional que establece requisitos de nacionalidad para quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
El dictamen, derivado de una iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue avalado en lo particular con 334 votos a favor, 109 en contra y una abstención. La Cámara lo remitió al Senado, donde continuará su trámite legislativo.
Para la Jefatura de Gobierno capitalina, el texto establece que quien aspire al cargo deberá ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad. Si la tiene, deberá renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidato.
La reforma también señala que quienes ejerzan la Presidencia o una gubernatura no podrán adquirir ni solicitar otra nacionalidad durante su encargo, ni invocar ante una autoridad extranjera una nacionalidad distinta de la mexicana. La prohibición comprende, entre otros supuestos, el uso de pasaporte extranjero y acogerse a la protección diplomática de otro país.
De ser aprobada y publicada, la reforma se aplicaría a partir del proceso electoral de 2028. El régimen transitorio precisa que no afectará a quienes ya ocupen esos cargos cuando entre en vigor.