El Senado de la República se encuentra en proceso de análisis de una iniciativa de reforma destinada a abordar los problemas de salud mental que no reciben atención, con el objetivo de prevenir el suicidio y promover el bienestar emocional. Este proyecto propone una modificación del artículo 50 de la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, con el fin de garantizar una atención oportuna, gratuita y de calidad para los trastornos mentales. Además, busca fortalecer la detección temprana de estas afecciones en el ámbito escolar y ampliar el acceso a servicios de atención, tanto presenciales como digitales.
La senadora del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Karla Toledo Zamora, sugirió que el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) implemente una campaña continua de difusión sobre las líneas de apoyo psicológico disponibles en México. Esta iniciativa tiene como finalidad facilitar a los menores de edad y a sus familias el conocimiento de los canales de atención existentes.
Toledo Zamora destacó estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) correspondientes a 2024, que indican que el suicidio es la tercera causa de muerte entre la población de 15 a 24 años. Asimismo, se posiciona como la cuarta causa en el grupo de 10 a 14 años, y la quinta entre quienes tienen entre 25 y 34 años. El Instituto también señala que persisten marcadas brechas de género en este ámbito, dado que aunque la tasa de suicidio consumado es mayor en hombres, los intentos son más frecuentes en mujeres.
Este panorama pone de relieve la necesidad de implementar políticas públicas con un enfoque diferenciado. La urgencia de fortalecer las políticas de prevención, atención y detección temprana en salud mental, así como garantizar el acceso efectivo a servicios especializados, se hace evidente. La senadora enfatizó que estas acciones deben ser libres de estigmas y contemplar una perspectiva integral.
Según expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es fundamental reforzar la prevención desde el ámbito comunitario, especialmente en el entorno escolar. Esto se lograría mediante programas de educación socioemocional, la detección temprana de trastornos como la ansiedad y los relacionados con el neurodesarrollo, así como iniciativas para prevenir la violencia y abordar factores estructurales como la desigualdad.
La UNAM sostiene que las escuelas son espacios estratégicos para garantizar un acceso efectivo a servicios de atención en salud mental y para implementar acciones integrales de prevención del suicidio, contribuyendo de esta manera a proteger el bienestar y el desarrollo de la infancia.