Ciudad de México.- Mientras la atención pública se centró en el brote de sarampión en el país —que ya supera los 15 mil contagios— otra enfermedad, aún más agresiva, avanzó con una letalidad devastadora en 2025. La tosferina, conocida como la “tos de los 100 días” fue la causa de fallecimiento de 72 infantes de cero a 12 meses, el doble que en 2024.
El 90% de los decesos fueron bebés que no recibieron protección inmunológica en la etapa gestacional, mostrando no sólo una falla en la vacunación infantil, sino también en la salud materna.
A diferencia de otros padecimientos que han logrado ser erradicados, la tosferina nunca se fue de México, pero su control pendía de un hilo: la vacunación.
Entre 2015 y 2018 se registró una tendencia a la baja en los contagios; sin embargo, esto se vio interrumpido por un apagón estadístico en la recolección de los datos, derivado de la pandemia del coronavirus a nivel mundial.
Tras este vacío en las cifras, el regreso de la enfermedad fue alarmante: no sólo presentó un repunte, sino que superó las cifras de los últimos años, poniendo en evidencia la grieta en los esquemas de inmunización en los infantes.
En 2025 se registraron mil 596 casos confirmados de esta enfermedad bacteriana, tres veces más que en 2024, distribuidos en 31 de los 32 estados de la República, de acuerdo con los datos de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud.
El aumento de la agresiva enfermedad responde a una combinación de factores estructurales, pero los especialistas aseguran que la razón principal de este pico vivido en 2025 fue la baja inmunización en niños y mujeres embarazadas.
Hasta el cierre de 2024, sólo siete de cada 10 menores de un año contaban con el esquema completo de vacunación, de acuerdo con datos del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia); además, en siete de los 32 estados de la República menos de 50% de la población objetivo tenía el esquema completo de la vacuna hexavalente, la cual protege contra seis enfermedades, entre ellas la tosferina, y se aplica entre los dos y los 18 meses.