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Al rendir protesta como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador afirmó que la prioridad de su gobierno será acabar con la corrupción y la impunidad, y dejó claro que "bajo ninguna circunstancia" se reelegirá. "No tengo derecho a fallar al pueblo".
En la Cámara de Diputados y ante el presidente saliente Enrique Peña Nieto, aseguró que no perseguirá a ningún funcionario del pasado: "No apostamos al circo ni a la simulación", para que las autoridades encargadas resuelvan en libertad.
Al decirse "juarista, cardenista y maderista", aseveró que no se reelegirá y que se someterá a la revocación de mandato en julio de 2021, "porque el pueblo pone y el pueblo quita".
Criticó el neoliberalismo, al que llamó una calamidad para la vida pública del país y cuyo distintivo "es la corrupción; suena fuerte, pero privatización ha sido sinónimo de corrupción".
En su primer mensaje como titular del Ejecutivo federal, se comprometió a gobernar sin odios y a respetar las libertades, al apostar siempre por la reconciliación para lograr la Cuarta Transformación.
Por la tarde, ante unos 150 mil simpatizantes reunidos en el Zócalo capitalino, el Presidente recibió el bastón de mando de los pueblos originarios.
En su discurso de dos horas, detalló su plan para bajar el precio de los combustibles en tres años, pero pidió: "Ténganme paciencia", al argumentar que recibió un país en quiebra, sobre todo las industrias petrolera y eléctrica.
Adelantó que cada año en su informe al Congreso habrá diálogo con legisladores y hará lo mismo en el Zócalo para repasar avances en sus 100 compromisos.
Garantizó que en su mandato se respetará la libertad de expresión y no habrá censura contra ningún periodista o medio de comunicación: "Ejerzan esa libertad, que no va a haber censura, que nosotros vamos siempre a respetarlos".