Juchitán, Oax.- No hubo música, rezos ni ritual zapoteca con la cruz de arena frente al altar familiar. Nadie cargó en andas el féretro de Cuauhtémoc de Gyvés de la Cruz, el primer fallecido en esta ciudad a causa del Covid-19, el virus que amenaza a todo el mundo y que cambió las costumbres funerarias de estas tierras.
Más que el miedo, el protocolo de seguridad en el panteón fue lo que mantuvo a todos —incluidos los llantos y las lágrimas— a la distancia: a la madre, esposa y al resto de la familia.
Cuauhtémoc de Gyvés de la Cruz murió la madrugada de ayer y fue la primera persona indígena que fallece a consecuencia del coronavirus en Juchitán.
Es el quinto fallecido en el estado, confirmaron los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO).
Luisa de la Cruz no pudo abrazar a su hijo durante los ocho días que estuvo en el hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Tehuantepec. Tampoco le preparó el camino al inframundo con un rezo ni le proporcionó un velorio como los acostumbra su arraigada cultura zapoteca.
No recibió el abrazo y consuelo de la comunidad por su hijo muerto... lloró a lo lejos y siguió con la mirada el camino del ataúd de madera envuelto en plástico rumbo al Yoo ba’ (cementerio).
Personal de una funeraria local, protegido con trajes especiales, transportó el ataúd con el cuerpo desde el hospital del ISSSTE, en Santo Domingo Tehuantepec, hasta el Hospital Civil Macedonio Benítez Fuentes, en Juchitán, donde Cuauhtémoc era técnico en mantenimiento y activo sindicalista del movimiento a favor de mejorar las condiciones de la institución. Esa fue la única parada autorizada.
“Que su muerte sirva para que no haya más defunciones. Gracias, héroes de la salud”, fue el mensaje del expresidente municipal de Juchitán, Leopoldo de Gyvés, hermano de Cuauhtémoc.
La carroza se estacionó frente al hospital de Juchitán mientras personal médico, enfermeras y administrativos salieron para hacer un pase de lista. Siguieron las porras y el reconocimiento a la lucha sindical de Cuauhtémoc.
Después de 15 minutos, la reducida comitiva avanzó hacia el panteón municipal Domingo de Ramos, donde ahora reposa.