Bruselas, Bélgica.- Los periodistas en América Latina ejercen su labor a favor de la verdad y la información en un entorno cada vez más deteriorado y tóxico, denuncia Reporteros Sin Fronteras. La organización afirma que el acelerador de la censura continúa a fondo por parte de los gobiernos latinoamericanos.
Igualmente “la desconfianza hacia la prensa ha seguido ganando terreno, alimentada por una retórica contra los medios y una generalización de los discursos estigmatizantes por parte de la clase política”. Particularmente en los países con administraciones populistas como Brasil, Cuba, Venezuela, Nicaragua, El Salvador y México, en donde los ataques públicos son cada vez más visibles y virulentos.
“El presidente López Obrador y otras figuras destacadas del Estado han adoptado una retórica tan violenta como estigmatizante contra los periodistas, a los que acusan regularmente de promover a la oposición (...) Cada miércoles, el gobierno organiza una sesión de ¿Quién es quién en las mentiras de la semana?, un espacio más en el que se intenta desacreditar a la prensa”, analiza RSF.
Sostiene que el Presidente ha dedicado su mandato a criticar a la prensa “por su falta de profesionalidad”, calificándola de “parcial”, “injusta” y de “desecho del periodismo”. La denuncia tiene lugar en el contexto del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
México aparece en la edición 2022 en el lugar 127 de una lista de 180 países, de mejor a peor; figuró en 2021 en el peldaño 143; el descenso es por un cambio metodológico y no a mejora de la situación.
La ficha sobre México, sostiene: “Es el más mortífero del mundo para la prensa y se sitúa en la posición 179 sobre 180 del indicador de seguridad para los periodistas (...) El presidente López Obrador no ha emprendido aún ninguna de las reformas necesarias para poner freno a la violencia y la impunidad que se han instalado en el país”. México saca su peor nota en el rubro de la seguridad, 11 puntos de 179 posibles.
Sobre el contexto económico, sostiene que la crisis profundizada por la pandemia obligó a los periodistas a buscar fuentes alternativas de ingresos y a realizar mayores esfuerzos por mantener la actividad freelance. Los periodistas sufren una “escalada de violencia” en México, condenó Human Rights Watch, que llama al gobierno a protegerlos.