Ciudad de México.- El país está en la antesala de una segunda ola de desabasto de medicamentos para tratar enfermedades siquiátricas y neurológicas.
De acuerdo con colectivos de pacientes siquiátricos, la falta de fármacos se ha agravado desde 2022 y actualmente ocupa el primer lugar en cuanto a quejas, superando las de pacientes oncológicos, que de 2019 a 2021 fueron los más afectados.
De marzo a la fecha hay 42 mil personas afectadas por la falta de medicamentos, de las 4.9 millones que son atendidas por alguna enfermedad siquiátrica o neurológica. Los fármacos más reportados son metilfenidato, clozapina, clonazepam, alprazolam, risperidona, amitriptilina y litio. La Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y Puebla son los estados con más quejas.
Acusan que el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, es responsable de esta crisis que pone en riesgo la vida de miles de pacientes, pues no previó una alternativa para que continuaran sus tratamientos, una vez que Cofepris incautó lotes de medicamentos de Psicofarma.
También hacen un llamado al Congreso de la Unión para que se impulse una política farmacéutica nacional que evite que se presente un nuevo desabasto.
Andrés Castañeda, coordinador del colectivo Cero Desabasto, expone que se ha dado seguimiento a este problema desde hace años, y las quejas de pacientes con enfermedades siquiátricas o neurológicas aumentaron desde el año pasado, al grado que han superado a las relacionadas con fármacos oncológicos.
“Ahora cáncer bajó a segundo lugar y en primer lugar se colocaron las enfermedades relacionadas con la salud mental, pero esto se agudizó a partir de este año. Al 26 de julio tenemos más de 460 reportes por desabasto. Estos no son solamente en términos de los sistemas públicos, sino también en unidades privadas”, explica.
Refiere que la crisis fue ocasionada porque Psicofarma se convirtió en un monopolio y al ser inhabilitada por la Cofepris no hubo modo de conseguir medicamentos en otro lado. “Se fue volviendo un monopolio porque no hay una política farmacéutica que pueda guiar el rumbo, dictar incentivos, pautas o una estrategia real para evitar que esto suceda. Necesitamos una política farmacéutica nacional para que esto no vuelva a pasar”, señala.
Expone que tras la liberación de lotes de medicamentos incautados por Cofepris, estos se agotaron y está empezando una nueva ola de desabasto de fármacos siquiátricos. “Fue una solución como un curita, pero el problema ahí sigue”, advierte.