Nueva York.- Hasta ahora el juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán que se celebra en Brooklyn se había centrado en la droga, pero el martes se empezó a hablar de sangre.
El narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez Abadía, “El Chupeta” y exlíder del Cártel del Norte del Valle, detalló algunos de los asesinatos que ordenó cometer contra rivales, trabajadores de los que sospechaba traición o robo y funcionarios que le investigaban. Habló de familias asesinadas a sangre fría, un teniente retirado a quien él mismo disparó en la cara a un metro de distancia, asesinatos en Nueva York y Nueva Jersey y guerras internas en las que podían morir 12 personas en un tiroteo una misma tarde.
“Es imposible ser líder de un cártel en Colombia sin la violencia”, dijo Abadía, quien tiene la cara desfigurada debido a operaciones de cirugía plástica hechas para evadir a la policía. “Estas personas eran un riesgo contra mi organización o contra mí mismo”.
El colombiano detalló los asesinatos al responder a las preguntas de los abogados de Guzmán, quienes intentaron mostrar al jurado que “El Chupeta” era un despiadado criminal dispuesto a hacer cualquier cosa para mantener su poder en el cártel.