Ciudad de México.- Veinticuatro horas antes, Miguel Ángel Estopier prepara la mezcla de levadura que horneará para la Rosca de Reyes que llegará a la mesa de las familias capitalinas, como manera de rescatar esta tradición que, asegura, se ha ido perdiendo entre generaciones.
Dice que la rosca tradicional mexicana ha tenido que luchar con el paso de los años con nuevos sabores que desvirtúan lo habitual, y con los precios que han aumentado hasta cinco veces desde que él inició como panadero hace 30 años.
“Es muy bonito querer regalar un poco de nuestra tradición para que vuelva a surgir un poquito de lo que ya se está empezando a perder”, señala.
Mientras se acomoda su gorro y su mandil desde el primer piso de la panadería Tahona, ubicada en el Centro Histórico, Miguel Ángel cuenta que preparar estas Roscas de Reyes en pleno 2025 es una manera de rescatar las tradiciones, “que se han ido perdiendo junto con la esencia del pan tradicional”.
Artesanalmente le coloca, una a una, la naranja, el ate, el turrón y el azúcar que conformarán este pan; para él, afirma, así se hornea una Rosca de Reyes de verdad.
“Porque en muchos lugares ya no es como antes, ya ni siquiera se le pone acitrón, ahora es ate. Ya la hacen con muchos sabores rellenos, ahora ya hay con chocolate o con la misma masa sabor a chocolate”, indica.
Otro año más, Estopier lleva a cabo su parte favorita de hacer este pan: colocar las piezas de plástico que simbolizan al Niño Jesús, los cuales causan risas y controversia en las familias al conocer a quién le toca llevar los tamales en el Día de la Candelaria.