Chilpancingo, Gro.- De 2017 a lo que va de este año, unas 9 mil personas de Guerrero han sido desplazadas de sus comunidades por grupos de la delincuencia organizada, informan organizaciones sociales, y detallan que son habitantes de 37 pueblos en 11 municipios.
La mañana de este viernes, una centena de mujeres y niños de la comunidad de Los Morros, del municipio Leonardo Bravo, ubicado en la Sierra, llegaron a Chichihualco después de que la noche de jueves salieron huyendo tras registrarse balaceras entre grupos armados, confirmaron autoridades del municipio.
En lo que va de 2018 suman cinco desplazamientos. En enero, 700 pobladores de San Felipe, municipio de Apaxtla, huyeron después de un ataque armado. En abril, 200 personas abandonaron el ayuntamiento de San Miguel Totolapan debido a los constantes enfrentamientos entre grupos armados. En noviembre ocurrieron tres: 70 pobladores de Tlaltempanapa, Zitlala, caminaron dos días hasta el municipio de Copalillo, después de que el grupo armado que opera en su pueblo les hizo una advertencia: se iban o los mataban.
Hace una semana, 2 mil habitantes de ocho pueblos de la Sierra huyeron tras la incursión de 3 mil armados en la comunidad de Filo de Caballo, en el municipio de Leonardo Bravo y, el pasado jueves, otro grupo salió de este municipio.
Las familias se quedan en terrenos baldíos o en refugios instalados por los gobiernos municipal y estatal, siempre con la ilusión de que un día volverán a sus hogares.
En 2017 emigraron 5 mil 948 personas, de acuerdo con el informe Episodios del desplazamiento interno forzado masivo en México 2017, de la Comisión Mexicana para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos. Este año ya rebasan los 3 mil desplazados.
El documento indica que la gente huye de municipios con violencia marcada: Chilapa, Zitlala, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Heliodoro Castillo, Chilpancingo y Teloloapan.
El no poder regresar a sus casas es la peor frustración de los desplazados y trae consecuencias, sobre todo entre los niños, las mujeres y adultos mayores.
Los desplazamientos forzados no sólo es la pérdida material de su casa, de sus animales, sino trae traumas, daños sicológicos y sociales. En los niños trae el desarraigo a sus pueblos y el trauma de la violencia es permanente.