Sus sueños también se cancelan

Zozobra y preocupación rondan a los 18 mil trabajadores que laboran en la construcción del NAIM

Ciudad de México.- El día transcurrió con normalidad en el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM): los horarios de entradas y salidas no se recorrieron, los trabajadores cargaron sus herramientas de camino a los andamios y, al igual que otros días, se sentaron a comer juntos a la hora del almuerzo.

Sólo que en lugar de acostumbradas risas y bromas, lo que se escuchó en los comedores, en la obra y caminos fueron comentarios de zozobra y preocupación: 18 mil personas no saben cuánto tiempo más tendrán empleo.

“Estamos trabajando, pero con pocos ánimos”, dice un topógrafo que camina hacia los camiones de transporte de personal.

Es un sentimiento que se compartió este lunes.

Brandon Hernández Valencia, de 20 años, contó que después del anuncio de la cancelación del aeropuerto no se presentaron a trabajar muchos de sus compañeros.

“Este proyecto me dio la oportunidad de seguir estudiando y terminar mi carrera en soporte y mantenimiento de equipo de cómputo. La verdad, nadie nos ha dicho nada. Estamos muy sacados de onda porque no sabemos qué va a pasar con nosotros, si nos vamos a quedar sin trabajo... Hoy faltaron muchos compañeros”, comentó.

En un recorrido que realizó El Universal por las instalaciones del proyecto se observó que todavía hay algunas tiendas levantadas, pequeñas construcciones techadas con lona negra donde topógrafos, ingenieros, asistentes y ayudantes se sientan a comer o a platicar un rato alrededor de muebles elaborados con sobrantes de madera.

Será el aire frío o la lluvia inminente, pero hay desánimo en las caras de los trabajadores al cargar sus herramientas y cuentan con tristeza que de la noche a la mañana se quedaron en la incertidumbre de no contar con un empleo o con los medios para poder así mantener a sus familias.

Estefanía Ramírez Hernández, de 22 años, es ayudante de topografía y con su salario mantiene a sus dos hijos, a una hermana más pequeña y a su madre. Trepada en andamios con su herramienta colgada al cinturón, platicó que además de divertirse aprendía mucho. “Está muy mal porque nos van a dejar sin empleo. Si de por sí todo está bien caro, ahora imagínate: sin dinero ni trabajo, ¿qué vamos a hacer?”, cuestiona con desaliento.