“Tenemos agua suficiente para vivir”

Ciudad de México.- Valle de Bravo y Villa Victoria, en el Estado de México, dos de las tres presas que abastecen al Sistema Cutzamala, junto con El Bosque, en Michoacán, han tocado niveles históricos, más de 95% de su capacidad, gracias a las lluvias de las últimas semanas. Para los lancheros que han trabajado estas aguas por generaciones esto significa vida, turismo y esperanza.

“Hace unos meses apenas podíamos navegar, los muelles estaban vacíos y las lanchas casi no se movían”, asegura Sergio, quien es el tercero en estar al frente de la flotilla de lanchas Bonanza de Villa Victoria.

El cambio es evidente: la tierra craquelada y los tonos sepia que dominaban hace un año han dado paso a verdes, azules y amarillos, donde peces y aves regresan a la presa, y familias recuperan espacios que habían quedado desolados. “Nos devolvió la alegría y se llevó nuestra tristeza”, dice Gabriel Colín, campesino y pescador de Villa Victoria, mientras observa como pequeños pescaditos nadan en la laguna completamente llena.

Sergio y Camilo, lancheros que nacieron casi navegando esas aguas, conocen como pocos el pulso de las presas que abastecen al Sistema Cutzamala, fuente vital de agua para la Ciudad de México y el Estado de México. Ellos han visto de cerca como la misma laguna que les da sustento puede secarse y renacer.

“Antes apenas se podía navegar, el agua se retiraba tanto que las lanchas se quedaban varadas y los turistas no querían acercarse”, recuerda Sergio, mientras señala la orilla que hoy luce llena.