Reynosa, Tamps.- Liam Dariel Regalado Pineda apenas tiene un mes de nacido y está padeciendo las inclemencias de formar parte de una caravana migrante. Sus padres abandonaron Honduras ante el ultimátum de pandillas que les dieron para huir.
Fue así que esta familia decidió emprender el viaje al norte, pero en el camino nació el pequeño Liam, en Cancún, Quintana Roo.
Tras el nacimiento, la familia decidió viajar a Reynosa para establecerse temporalmente y solicitar asilo político en Estados Unidos. Sin embargo, al realizar los trámites para ser recibidos por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, les informaron que su entrada no sería posible, pues al menos el bebé, por ser mexicano, no podía ser recibido en ese país.
Ingrid no puede ocultar su tristeza, pues lamenta que el éxodo iniciado hace dos meses no tendrá un final feliz.
Liam es el migrante más pequeño en el campamento instalado en la Plaza de la República en la zona centro de Reynosa.
A pesar de que él y su familia se encuentran a escasos cinco metros del Puente Internacional que separa a este municipio de Hidalgo, Texas, están lejos de alcanzar el sueño americano.
Sin embargo, la estancia en este campamento se está convirtiendo en un calvario, pues ni siquiera pueden comprar pañales para Liam, quien pasa los días en brazos de su madre para darle calor o en la vieja colchoneta que les sirve de cama y que deben cubrir con muchas cobijas.
El clima les juega malas pasadas, pues mientras las mañanas y noches son frías, las tardes son sumamente calientes. Al menos 800 migrantes han sido trasladados a la Casa Senda de Vida, pero mil 500 se encuentran aún en la Plaza de la República.