Así lo informaron muchos familiares de las personas atrapadas bajo las casas derrumbadas, hablando con periodistas en el lugar y transmitiendo en redes sociales este trágico momento, captando la desesperación de quienes, 27 horas después del terremoto, ahora se sienten abandonados.
Muchos tomaron la iniciativa y se unieron a los pocos bomberos y voluntarios en sus esfuerzos por mover las montañas de escombros, incluso con sus propias manos. Muchos de ellos hablan continuamente con sus seres queridos, atrapados durante todo el día para mantenerlos conscientes.
Sin embargo, con el paso de las horas, cuentan que, lamentablemente, las voces se fueron haciendo cada vez más débiles hasta desaparecer para siempre.
"Mi esposa no pudo llegar. Estaba bañándose cuando llegaron los temblores. Intentamos escapar. Logré salir del edificio, pero ella se cayó, se golpeó la cabeza y quedó atrapada. Sé que quedó desnuda, me gustaría alcanzarla, al menos para cubrir su cuerpo", dijo entre lágrimas un hombre destrozado por el dolor.