Ciudad de México.- Unas 500 mujeres marcharon este jueves hasta el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México, para exigir que cese la violencia feminicida y machista que, de enero a junio de este año, ha cobrado la vida de 563 féminas.
Los pasos del contingente fueron guiados por las madres de víctimas de feminicidio y desaparición que exigen justicia y verdad, entre ellas, Irinea Buendía, Norma Esther Andrade y Mary Velázquez, quienes cargaban una manta rosa que las identificaba como madres en resistencia.
Enseguida se colocó la batucada feminista, conformada por mujeres de atuendos negros, rostros cubiertos y manos diestras con el tambor, entre ellas iba una pequeña de unos seis años con una pañoleta rosa.
La protesta se denominó el #TerremotoFeminista, no sólo porque ocurrió a exactamente dos años de uno de los sismos más fuertes de la historia reciente de México, sino porque apela a las muestras de humanidad y al espíritu de transformación que surgen en medio de la tragedia.
“Queremos un terremoto feminista para darnos solidaridad y para inventarnos estrategias de autodefensa entre mujeres, pero también para desarmar al patriarcado y que todo su orden se caiga”, señaló Francesca Gargallo, una de las convocantes de la marcha.
Mientras el grueso del contingente coreaba consignas como “Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos” o “Y tiemblen y tiemblen los machistas que América Latina será toda feminista”, algunas mujeres pintaban en paredes y anuncios publicitarios la marca del movimiento feminista, que es el símbolo de Venus con el puño en alto.
A la convocatoria acudieron pocas mujeres en comparación con otras protestas recientes, pero volvió a imponerse la energía y la diversidad de quienes asistieron.