Coyuca de Benítez, Guerrero.- “Billy” corre, mueve sus pequeñas patas a la velocidad que su cuerpo le permite. Busca el horizonte, entrar al mar. La espuma de la ola lo envuelve y lo arrastra hacia adentro. Gana apenas unos centímetros, sigue en la arena. Se enfila y otra vez vuelve a patalear. Corre. Corre.
Es una de las 50 tortugas golfinas que fueron liberadas el penúltimo sábado de diciembre en la playa El Carrizal, en Coyuca de Benítez, en Guerrero. Un niño proveniente de la Ciudad de México le dio ese nombre.
“Billy” fue la primera que entró al mar y con eso ganó su segunda batalla. La primera la consiguió cuando se libró de las manos de los depredadores de huevos que abundan en estas playas. Sólo 2% de las tortugas liberadas sobreviven y vuelven a la playa donde nacieron; el resto muere en el pico de un ave, asesinada por un cangrejo, en el estómago de un tiburón o enredada en la red de un barco pesquero.
Si supera todo esto, “Billy” continuará en peligro: El Carrizal, donde posiblemente regrese, es una de las playas de Coyuca de Benítez donde cada año matan a unas 600 tortugas.
En 2007, Manuel Salvador Gómez Galena se convirtió en un cazador de depredadores de huevos y tortugas. Desde entonces, recorre la playa El Carrizal en su cuatrimoto, con unas bolsas, una lámpara y de vez en cuando con su arma.