Ciudad de México.- Luego de que el coronavirus cobró la vida de un mexicano diagnosticado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) se incrementó la afluencia de ciudadanos que buscan hacerse la prueba para saber si tienen la enfermedad.
Antes del mediodía había una fila de más de 10 personas intentando entrar a Urgencias y, como ya es protocolo, se les colocaba gel antibacterial en las manos y un cubrebocas; si ya traían uno, se les pedía cambiarlo por otro nuevo.
Durante un recorrido por las inmediaciones del INER se verificó que había una mayor cantidad de personas, aunque muchas eran familiares de pacientes que acudían a la visita o a dar seguimiento.
Alan Yamil Ramírez Medina, un enfermero de 29 años, fue al INER a pedir que se le aplicara una prueba para detectar el virus. Tenía síntomas, pero lo regresaron a casa.
“Me dijeron que no cuentan con la muestra y que para poder hacerme la prueba del Covid-19 no presento toda la sintomatología que debo tener. Que si me faltaba el aire o los labios se me ponían morados, regresara a Urgencias”, expresa.