Ciudad de México.- El proyecto del expresidente Andrés Manuel López Obrador para revivir el Istmo de Tehuantepec y crear un puente comercial terrestre al Canal de Panamá ha estado marcado por sobrecostos en su construcción y asfixia financiera.
Tras más de dos años de haber iniciado sus operaciones, el Tren Interoceánico, administrado por la Secretaría de Marina (Semar), se mantiene a flote gracias a un masivo soporte del erario federal, operando con un margen de autosuficiencia comercial casi nulo.
Según registros de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y del Presupuesto de Egresos de la Federación, el costo global de la obra escaló hasta 62 mil millones de pesos, triplicando las proyecciones estimadas al inicio de los trabajos de rehabilitación en 20 mil millones de pesos.
A pesar de las multimillonarias inyecciones de capital, el sistema ferroviario no genera los ingresos necesarios para solventar su operación diaria, obligando al Estado a subsidiar 97% de su costo operativo, mientras que los recursos propios captados por la vía comercial apenas aportan el restante 3%.
La ruta ferroviaria original data de la época de Porfirio Díaz, inaugurada formalmente en 1907. Cayó en desuso tras la apertura del Canal de Panamá en 1914; sin embargo, el gobierno de López Obrador se comprometió a recuperar y crear un nuevo puente comercial.
Tras el inicio de sus operaciones comerciales, a finales de 2023, la empresa estatal Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) ha movilizado 1.1 millones de toneladas de mercancías, cifra muy por debajo de la que se maneja en el mercado ferroviario nacional; firmas privadas como Ferromex trasladan volúmenes superiores a 60 millones de toneladas en un solo año.
Al momento, el Interoceánico cuenta únicamente con 13 clientes corporativos fijos, entre los que destacan compañías como Cemex y ADN Energía para el movimiento de insumos industriales específicos como cemento y coque.
Los ingresos generados por el tren de diciembre de 2023 a diciembre de 2025 suman apenas 177 millones de pesos. En tanto que para 2026 se tiene proyectada la captación de 65 millones de pesos.
En lo que respecta al tráfico de pasajeros, la demanda social también se mantiene a la baja.
El tren promedia cerca de 5 mil usuarios mensuales en su ruta comercial, convirtiendo este rubro en un servicio de carácter puramente social antes que redituable.