Ciudad de México.- El Tren Maya utilizará diésel para su funcionamiento, lo que provocará un serio problema porque la industria petrolera no produce, ni generará a partir de que tome vías férreas en 2023 el suficiente combustible de este tipo y menos de Ultra Bajo Contenido de Azufre (UBA) para reducir contaminación.
De acuerdo con información de la Secretaría de Energía (Sener), ni aun echando a andar la nueva refinería de Dos Bocas, Tabasco, México dispondrá de suficiente diésel para abastecer las necesidades de uno de los proyectos insignia de esta administración, lo que implica que el tren podría operar con combustible importado.
En el análisis costo-beneficio del Tren Maya del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) se argumenta que la alternativa del combustible que empleará se comparó un tren a diésel contra uno eléctrico y “se concluyó que el proyecto planteado sobre la base del diésel es menos costoso que el eléctrico en términos de Costo Anual Equivalente (CAE).
Aunque el análisis no especifica los volúmenes de diésel que empleará el Tren Maya en 2023.
Sin embargo, el concesionario que obtenga el contrato para su operación podrá elegir entre comprar diésel a Pemex o a privados —estos últimos tienen como principal fuente de suministro las refinerías de Estados Unidos.
México no produce el suficiente diésel para cubrir la demanda interna, sobre todo transporte de carga y pasaje.
Datos de Pemex al primer cuatrimestre de 2020 muestran que la producción nacional de este combustible es de 113.7 mil barriles diarios —sólo 40% de lo que produce la petrolera estatal es calidad UBA— mientras que la demanda es de 216.6 mil barriles diarios, un déficit de 102.9 mil barriles diarios.