CIUDAD DE MÉXICO, febrero 18 (EL UNIVERSAL).- La jefa de Gobierno, Clara Brugada, junto a la alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez, encabezaron la entrega del Certificado que reconoce a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo de Iztapalapa, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.
UNESCO reconoce la Pasión de Cristo en Iztapalapa
Ante pobladores de los ocho barrios de Iztapalapa, la jefa de Gobierno, afirmó que esta representación no depende del Gobierno, ni de instituciones burocráticas o de alguna Iglesia, sino que le pertenece al pueblo, que la organiza, la transmite y la vive.
"Es un ejemplo extraordinario de organización comunitaria y de identidad cultural, porque a veces se piensa que esta representación es financiada por tal o cual no; ellos mantienen, por sí mismos de manera autogestiva, así que hoy decimos: ¡Que viva la representación que ha mantenido el pueblo de Iztapalapa como una tradición viva!", dijo.
Previo a la entrega del certificado, la titular del ejecutivo local afirmó que el reconocimiento de la UNESCO coloca a Iztapalapa en el mapa global de las grandes tradiciones comunitarias de la humanidad, reconoce la fuerza cultural de los ocho barrios de la alcaldía, la permanencia de su identidad y la riqueza de sus formas de organización social.
Compromiso y responsabilidad para preservar la tradición
Brugada Molina se comprometió a apoyar en lo que se requiera para seguir manteniendo viva esta tradición que ahora es reconocida mundialmente.
La mandataria capitalina resaltó la identidad del pueblo de Iztapalapa, que dijo, ha permanecido intacta, y se ha mantenido viva esta representación, incluso a través de distintos sucesos históricos, y transformaciones en México y el mundo.
En el lugar, Brugada Molina entregó un reconocimiento por parte del Gobierno de la CDMX al Comité Organizador de la Semana Santa en Iztapalapa A. C. (COSSIAC).
La alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez, afirmó que este reconocimiento representa un honor, pero también conlleva una responsabilidad, pues el cuidado de esta tradición dijo, es ahora una obligación ante el mundo.
Afirmó que, durante más de 180 años, esta representación ha requerido organización, disciplina, transmisión de saberes, así como una gran coordinación que involucra a miles de personas.
"Nada de eso ocurre por casualidad, se necesita convicción para ensayar después de jornadas largas, para asumir responsabilidades, para mantener continuidad cuando el tiempo y las circunstancias cambian. Lo que nació en un territorio específico, con identidad propia y raíces profundas, ahora forma parte del patrimonio de la humanidad", dijo.
Advirtió que pocas veces se ha puesto en el centro la capacidad de organización y la profundidad cultural de Iztapalapa.
"Sabemos que lo que hoy celebramos deberá seguir fortaleciéndose. Que esta inscripción sea un punto de partida para reforzar nuestra confianza colectiva", dijo.
En su oportunidad, el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, resaltó que esta inscripción está acompañada por un "sólido plan de salvaguardia" que el Estado mexicano se compromete a implementar con responsabilidad, continuidad y en estrecha colaboración con la comunidad.
Por ello, dijo, la inscripción no marca un punto de llegada, sino el inicio de una nueva etapa, que se distinguirá por la preservación de la colección histórica vinculada a esta tradición, mediante la consolidación de todos los documentos relacionados, la investigación y el registro sistemático de su memoria viva; así como acciones de difusión cultural y educativa.
"Esta representación, como lo reconoció el Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO en diciembre pasado en la India, es una expresión integral que se sitúa en los ámbitos de las artes de la representación, la práctica social, rituales y actos festivos y oficios tradicionales, reflejando una riqueza cultural de organización comunitaria y la transmisión intergeneracional que han permitido su continuidad por más de 180 años", indicó.