Uso de plaguicida desata daño ambiental

El malatión es utilizado para combatir la plaga de la mosca de la fruta en el Istmo

Oaxaca.- El 20 de febrero,  la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural (Sefader) del gobierno de Oaxaca anunció un programa para combatir la plaga de la mosca de la fruta que afecta la producción del mango en el Istmo de Tehuantepec.

Este programa incluye esparcir sobre 40 mil hectáreas de mango el insecticida malatión a través del uso de drones T100 y con la instalación de 40 mil estaciones de cebos artesanales.

A tan sólo unos días de haberse aplicado, el químico mató a miles de abejas y colmenas completas de apicultores de San Pedro Tapanatepec y Chahuites, municipios de la zona oriente del Istmo, que se dedican a la producción de miel; pero sus efectos dañinos van más allá de causar la muerte de abejas, consideradas cruciales para los ecosistemas.

Especialistas explican que el malatión es un insecticida altamente tóxico y de amplio espectro que mata a todos los insectos con los que tiene contacto, contamina la tierra, el agua de los ríos, del mar, se queda impregnado en los árboles y en las frutas.

Asimismo, es altamente dañino para las personas que lo manipulan o lo aplican, ya que al ingresar al cuerpo de manera directa o a través de agua o un alimento contaminado, se convierte en un precursor del cáncer, entre otras enfermedades.

Su impacto tampoco se reduce al momento de su aplicación. En la tierra, por ejemplo, puede perdurar más de 20 años y en los árboles de mango, el insecticida se traslada al fruto.

Homero Blas Bustamante, consultor de organismos internacionales como el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), entre otras, advierte que el programa con el cual se están esparciendo 2 mil 500 litros de malatión va a provocar la contaminación de los mismos árboles y del mango, así como de todo aquel material vivo y no vivo con lo que tenga contacto.

Según la Sefader, el uso de malatión está avalado por la Cofepris, y es aplicado “bajo criterios técnicos, normatividad federal vigente y estrictos protocolos de seguridad; con el objetivo de proteger la producción frutícola y el estatus fitosanitario de la entidad”. Además, sostiene que su uso está sustentado en la Norma Oficial Mexicana NOM-023-FITO-1995.