Ixhuatán, Oax.- Las ocho filas para el registro se desdibujaron en la explanada del Palacio Municipal de San Francisco Ixhuatán, y dejando atrás la sana distancia, se convirtieron en un gran manchón de gente con cubrebocas que se apretujaba, mientras la humedad de la selva los abrazaba a todos.
El calor, el cansancio y el hambre de muchos ciudadanos de 18 a 60 años se tradujo por horas en quejas sobre la desorganización de la primera encomienda que recibió el personal del Ejército Mexicano, a través de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), para vacunar a toda la población de las comunidades rurales de Oaxaca, comenzando por la zona oriente del Istmo de Tehuantepec.
Se trata de una orden directa del presidente López Obrador, que consiste en agilizar la inmunización contra el virus responsable del Covid-19, mediante un plan emergente para comunidades remotas de cinco entidades.
Pero el inicio de esta estrategia en la entidad, con la que se busca contener la tercera ola de la pandemia, fue atropellado y superó al personal militar. En San Francisco Ixhuatán, por ejemplo, para agilizar el proceso se sumó el personal médico del Centro de Salud de Servicios Ampliados de la comunidad y en la logística, el personal del ayuntamiento.
La gran demanda obligó a pasar de dos a cuatro módulos de vacunación, aun así el primer día de campaña duró 17 horas y sólo se vacunó a mil personas, los demás esperaron el segundo y tercer día.
Hasta San Francisco Ixhuatán bajaron los jóvenes y adultos de las ocho agencias municipales, así como del municipio Reforma de Pineda, en donde no se instaló el módulo de vacunación, desatando así la molestia de los ciudadanos que tuvieron que movilizarse por dos días para vacunarse.