VALORES Y MORAL EN LOS ANIMALES

Aprender sobre la naturaleza, los animales y la evolución, nos enseña a conocernos a nosotros mismos, a contemplar nuestra propia realidad biológica; y sobre todo nos permite exponer las falsas creencias de nuestra sociedad, las innumerables supersticiones y engaños que nos vendieron durante siglos de civilización, que nos alejaron de la realidad de nuestra naturaleza causando terrible destrucción y sufrimientos. 

En la civilización moderna el mundo natural y los animales fueron despreciados, valuados solo por su capacidad de sacrificio o utilidad para nosotros, los sagrados primates “inteligentes” que, sin embargo, hemos cometido todos los errores posibles a lo largo de nuestra historia en la Tierra. 

Esta creencia que los humanos éramos el centro de la creación, y que los animales eran seres inferiores, incompletos, defectuosos por no alcanzar nuestras excepcionales cualidades de cognición y sentimientos dieron la tan equivocada percepción que la naturaleza era algo simple, un recurso que solo existía para ser explotada, esto ha ocasionado la terrible crisis ambiental y la impune destrucción ecológica del presente. Todo por el progreso y la tecnología.  Recordemos aquí en SLP el enorme tráfico de tantas especies animales y vegetales, al pie de la carretera a Matehuala, con la complicidad del público que compraba los animales y plantas que morían al poco tiempo, y la indiferencia de las autoridades que debían impedirlo. En pocos años los ejidos de esa región acabaron con enteros ecosistemas y sus pobladores tuvieron que mudarse a la Ciudad capital.  


? Nuestros antepasados antropoides no tuvieron tiempo para evolucionar emociones profundas de solidaridad grupal, organización jerárquica instintiva y disciplina de depredadores. Éramos solo oportunistas y violentos.  

El Dr. Héctor Ferrari. Profesor de Etología y Bienestar Animal de la U. de Bs. Aires y de la U. Nal. De la Plata. Autor de “Antrozoología de la Cognición, igualando las diferencias” nos dice:

Debemos entender que la cognición, las emociones y los sentimientos, que hacen al ser humano excepcional, son solo adaptaciones que existen igualmente en otras especies. No hay animales normales todos somos excepcionales; cada especie ha evolucionado a lo largo de millones de generaciones de individuos, luchando, sobreviviendo y heredando características físicas y comportamentales a su decendencia. Así, todos los animales poseen un cerebro que genera representaciones de su medio, el animal decide y actúa acorde. Esto no es exclusivo del ser humano. Solo la ignorancia hace que nos parezcan sorprendentes los videos en las redes donde se observan diversas especies, demostrando inteligencia, emociones y sentimientos “casi humanos”. 

Este desconocimiento de la razón de la aparición y evolución de las emociones en la naturaleza ha sido aprovechado por lideres religiosos y políticos, que adulan a sus seguidores enalteciendo su maltratado ego para ganar su aceptación y obediencia.

Todos los individuos de todas las especies son excepcionales, en su medio, en sus circunstancias. Durante siglos a los humanos les han contado historias que el universo había sido creado para ellos, por los mismos dioses que habían designado al rey de esa región. La naturaleza y animales, incluidos otros humanos, eran regalos divinos para que hicieran con ellos lo que se les viniera en gana.


? Depredadores evolucionados durante millones de años, desarrollaron instintos y emociones de solidaridad al grupo, valor, inteligencia y protección a sus familias.  

En este absurdo alejamiento de la naturaleza y sobrevaloración narcisista de los humanos, aun nos quedan los perritos como últimas pruebas de la realidad natural.

Jane Goodall, naturalista que estudio chimpancés durante más de 50 años afirmaba que no le agradaban los antropoides, eran demasiado humanos, mostraban conductas abusivas, oportunistas, ingratas, traicioneras” El problema”, decía la Dra. Goodall “es que nosotros los antropoides queremos sociedades disciplinadas y solidarias como las de los lobos, pero nuestra herencia primate no nos ayuda”. Tal vez por eso admiramos tanto a los perros que, si aman de verdad, sin condiciones, y en caso de peligro luchan hasta la muerte para salvarnos como lo hacen en sus manadas. Sus lideres se deben a su manada, no son ventajosos como los nuestros que tanto nos decepcionan cada vez, al fin que no son lobos, ni siquiera canidos valientes, solo changos empoderados.


? A lo largo de la historia, lideres carismáticos, religiosos o políticos, han halagado y enaltecido el ego de los primates humanos, convenciéndolos que son superiores, merecedores de todo; para manipularlos a su gusto.  


? La guerra es una trampa emocional. 

Los líderes, que nunca irán al frente, utilizan las emociones incipientes de solidaridad de grupo, valentía y violencia para que enormes grupos de jóvenes combatan instintivamente. 

Como siempre, recomiendo películas que ilustran lo expuesto, tales como: “La razón de estar contigo” “El arte de manejar bajo la lluvia” “El Oso” “Mi maestro el pulpo”. Y sobre la guerra… “Sendero de Gloria” de Stanley Kubric y “Caballo de Guerra” de Steven Spielberg.