Vecinos en BC cobijan a Dulce

Tijuana, BC.- El Panteón Municipal 13 de esta ciudad será la última casa de Dulce María, una niña de entre cinco y 10 años, cuyo cuerpo fue hallado dentro de una hielera hace poco más de tres meses, en la vía pública y el cual nunca fue reclamado.

Ella estaba destinada a ir a la fosa común, un espacio donde son enterrados quienes no son identificados ni reclamados, en el que los cuerpos terminan apilados unos encima de otros. Pero la comunidad decidió que la niña merecía algo mejor, se unió e impidió que eso sucediera.

El domingo pasado, personal de Semefo y de la Fiscalía General del Estado (FGE) entregaron su cuerpo. Jessica García fue una de las residentes que, junto con la Casa Hogar Sonrisa de Ángeles, recuperaron a Dulce María y la nombraron. Esa misma noche realizaron el velorio de la menor, su despedida.

“Vine porque tengo un hijo, es como de su edad”, explica Aurora, una mujer de unos 50 años que llegó al panteón 13 de Tijuana junto a Aaron, de apenas seis, “nadie merece morir solito, menos una criatura tan pequeña, con puro desconocido”, lamentó la mujer.

Aurora y el pequeño llevaron un ramo con flores alegres, era el regalo de Dulce María para acompañarla en su despedida. El niño también le dejó un dibujo.

La madre Liliana Camacho de la Casa Hogar, le dedicó unas palabras. Le cantó a la caja que guardaba el cuerpo de la niña antes de ser enterrado, le dijo que no tuvo la culpa, que su vida, tan corta, será un ejemplo y aun, en su corto periodo en la tierra, dejó un legado: su vida motivó a la comunidad y la unió, le dijo.