Cajeme, Son.- Como consecuencia de la sequía, en el corazón de la presa Álvaro Obregón (El Oviachic), emergen vestigios de tres pueblos inundados en Sonora; el estiaje alcanzó niveles catastróficos, pues los 72 municipios están en niveles de sequía extrema y, por si fuera poco, el embalse total del sistema de presas apenas tiene 11.5%. No hay agua.
La desgracia en el campo es más grande que el clamor de los productores agropecuarios para que el gobierno declare zona de desastre por la sequía. Las pérdidas económicas son incuantificables y la crisis del desempleo azota a miles de familias.
El Universal recorrió 285 kilómetros desde la capital del estado hasta la comunidad de Buenavista, donde con apoyo del guía turístico Gabriel Valenzuela, en una panga con motor fuera de borda, se logró llegar hasta el centro de la presa El Oviachic que se abastece del río Yaqui.
Su 15.4% de almacenamiento permite ver una decena de tumbas de los colonizadores jesuitas que datan de los años 1600 y también los montículos de piedras donde descansan los restos de 100 moradores de las comunidades de Buenavista, Cumuripa y San Isidro.
Hoy en día, la sequía ha puesto al descubierto la escuela, la iglesia y el panteón de esos pueblos inundados. También, se asoman esqueletos de árboles de álamo y palo fierro que quedaron sepultados y se resisten a fenecer.