Ciudad de México.- “Me quitaron un pedazo de mi corazón”. Eso fue lo que sintió la guatemalteca Jazmín Juárez al ver morir a su hija de 19 meses casi en sus brazos, después de salir de un centro de detención migratoria donde, aseguró, la bebé fue mal atendida.
“El mundo debe saber lo que está sucediendo con tantos niños en las cárceles dentro de la detención del ICE [Servicio de Inmigración y Aduanas de EU], la crueldad, el corazón que ellos tienen, es sumamente injusto”, aseguró Jazmín, la gran protagonista de una audiencia, ayer miércoles, ante el subcomité de Derechos Civiles y Servicios Humanos de la Cámara de Representantes titulada Niños en jaulas, primera de una serie que seguirá hasta la próxima semana para investigar y denunciar las malas prácticas del gobierno de Donald Trump con los inmigrantes que llegan a Estados Unidos, especialmente los niños.
La guatemalteca, de 21 años, contó en español su historia: cómo decidió salir de Guatemala porque temía por su vida y porque “venía a sacar a delante a mi hija”; que en EU solicitó asilo; cómo fueron recluidas por la Patrulla Fronteriza y el ICE en un centro de detención en Dilley, Texas, con condiciones antihigiénicas y antihumanas, donde la pequeña Mariee enfermó por estar en una jaula fría; cómo se le negó la atención médica que requería y en vez de ello se le dieron medicinas que empeoraron su situación, cuando la niña tenía fiebre muy alta, diarrea y vómitos.
“Cuando el ICE nos soltó llevé a Mariee de inmediato al médico”, explicó, pero ya era tarde”.