¿VIDA EXTRATERRESTRE, AL FIN?

En 2015 el telescopio espacial Kepler descubrió el exoplaneta K2-18b, orbitando en la zona de habitabilidad, (la distancia donde puede existir agua líquida) alrededor de una estrella enana roja, en la constelación de Leo, a 124 años luz de distancia de la Tierra. En 2023 el telescopio espacial Webb, utilizando la técnica de espectroscopia detectó, además de agua, metano y anhidrido carbónico, sulfuro de dimetilo, un compuesto que en la Tierra es producido exclusivamente por fitoplancton marino, y que proporciona ese típico olor a mar de las playas. Esta técnica consiste en analizar unas líneas oscuras (líneas de absorción) en los colores del espectro de luz de las estrellas. Además de tener tan significativo compuesto, dicho planeta estaba cubierto por un océano y una atmosfera de hidrógeno, metano y dióxido de carbono, elementos indispensables para la vida.


El arcoíris o espectro de luz refractado de una estrella nos indica su composición química característica por las líneas negras de absorción según los compuestos gaseosos que atraviesa. 

 

La química que estudiamos en la escuela es válida para todo el universo conocido, los 92 elementos naturales de la tabla periódica constituyen los planetas, cometas, estrellas y galaxias que podemos observar; los estudios de ciencias naturales son universales. No obstante, la certeza científica requiere de muchas pruebas para estar seguros, afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. 

Entrevistamos a Jessica Mena, divulgadora de astronomía en el programa “Cosmos” que pasa los sábados a las 6 pm en radio Universidad de SLP. Nos comenta: “En nuestro país es urgente y necesaria la divulgación de la ciencia, alejándonos de la ciencia y sus métodos de distinguir la realidad, estamos entrando en un periodo de oscurantismo donde es más atractivo y cómodo creer en fantasías poniendo en tela de juicio la ciencia, la cual está revelando últimamente increíbles verdades y misterios”.

Utilizando nuevas tecnologías, la astronomía y cosmología están descubriendo un nuevo y más complejo universo, evidenciando que estábamos trabajando con teorías demasiado simples. El cosmos parece ser mucho más diverso de lo que podemos imaginar. 

Es muy curioso también ver cómo este tipo de descubrimientos importantes cautivan al público, así como los efectos que ocasionan en el imaginario colectivo, el modo cómo se trata y discute el tema por sus comunicadores. Todo eso proporciona un claro diagnóstico de la situación cultural y educativa de tal sociedad. 


Representación de K218b, exoplaneta que órbita alrededor de una estrella enana roja, en la constelación de Leo. Tiene una atmósfera de hidrógeno y un océano global de kilómetros de profundidad. 

Así, en nuestro país se hace evidente la enorme influencia y penetración que tuvo la televisión tiempo atrás, la cual dejó una sociedad mediatizada. Aprendimos a valorar el espectáculo, no ahondar buscando información significativa verificable de otros modos. El glamour televisivo nos enseñó a respetar y recordar nombres y personajes carismáticos, no la veracidad y las ideas en discusión. Total, todo era solo entretenimiento. De ahí, el actual éxito de charlatanes, supersticiones y noticias sensacionalistas que inundan nuestros medios. Políticos y publicistas, no denunciaron lo que ocurría, más bien aprendieron a convencernos con narrativas absurdas; y les funcionó, la forma resultó ser más importante que el fondo. 

Por su lado, los investigadores y docentes de las universidades callan y nos abandonan, manteniendo un perfil bajo y un silencio cómplice, mientras los jóvenes y niños dudan sobre la ciencia que aprenden en sus escuelas. 

Descubrimientos sobre las grandes verdades del universo, evidencian nuestra capacidad de manejo de la realidad. La ciencia con su método, nos acerca costosa y laboriosamente a la verdad, aunque viejas creencias, usos y costumbres se interponen, discuten con argumentos aparentemente lógicos, difíciles de aceptar y abandonar el confort de mentiras aceptadas. Más aún, charlatanes experimentados siempre aprovechan la ocasión para crear otra narrativa atractiva acomodaticia y poder colocarse en el centro de la monetizante atención mediática, al fin que todo es solo entretenimiento. 

 Investigadores y académicos de nuestras universidades deben pronunciarse, deben tomarse el trabajo de opinar de los temas, no dejarnos solos ante todo tipo de charlatanes y comunicadores sensacionalistas que solo buscan vistas y atraer la atención, ayudados por imágenes falsas generadas por IA. Si bien las universidades e instituciones educativas no deben intervenir en política, si deben hacerlo en cuestiones técnicas, denuncias de calidades, de composición de artículos, es curioso lo que comentan los maestros a sus amigos, alumnos y lo que callan a la sociedad, en las entrevistas oficiales se atienen al discurso impersonal, generalizado, tratando de no afectar ninguna creencia. 


Microrganismos marinos realizan fotosíntesis creando su materia a partir de agua, luz y dióxido de carbono; liberando oxígeno, podría estar ocurriendo en innumerables exoplanetas de la galaxia.

Para entender el modo de informar la realidad por los medios de comunicación actuales recomiendo el libro “La civilización del espectáculo” de M. Vargas Llosa. Disponible gratis en internet; y “Nexos” de Yuval N. Harary      

Es muy probable que haya vida en K2-18b, aunque nunca podremos viajar a ese exoplaneta tan lejano. Daríamos lo que fuera para contemplar por solo un instante sus ecosistemas o alguno de sus seres. Fantaseamos con sus posibles formas y colores. De haber modo se invertirían billones en obtener una imagen siquiera. No obstante, aquí en la Tierra, despreciamos y matamos animales que durante millones de años evolucionaron igualmente en miles de formas y cerebros con sentimientos y emociones maravillosas.