Oaxaca.- Después de dos años de suspensión por la pandemia de la covid-19, este 23 de diciembre, en las vísperas de la Navidad, volvió a presentarse la tradicional Noche de Rábanos en su edición 125, en el zócalo de Oaxaca.
En el evento, más de 50 hortelanos crearon desde su imaginación cientos de figuras a partir de estas verduras de color rojo intenso y blanco.
Los rábanos fueron cosechados la mañana del 19 de diciembre y fueron utilizadas para dar vida nuevamente a esta singular costumbre navideña por 60 artesanos más de 16 toneladas, que fueron desenterradas por los mismos artesanos que anoche les dieron vida, textura y forma.
Gracias a los rábanos se reviven costumbres oaxaqueñas como las calendas, que son los anuncios de las fiestas a través de bailes y música de banda que interpretan sones oaxaqueños; nacimientos para recordar el pasaje bíblico que dio origen a la Navidad y figuras prehispánicas como Centéotl y Quetzacoátl, así como templos coloniales religiosos e imágenes católicas.
Esta singular costumbre navideña comenzó la noche del 23 de diciembre de 1897 cuando en el zócalo de Oaxaca se instalaba un mercado para que la ciudadanía de aquella época comprara las verduras y pescados para la cena de Navidad, pero los vendedores, agobiados por las bajas ventas, idearon adornar sus puestos y darles figuras a sus verduras para atraer la atención de la clientela.
Hermenegildo Contreras lleva 40 años participando en la Noche de Rábanos y esta vez presentó la imagen de la Virgen de Juquila, una advocación de María que es venerada en Oaxaca y se ha documentado sobre el origen de esta festividad para explicarlo a los visitantes.
“El libro ‘Noche de Rábanos’, escrito por (Alejandro) Méndez Aquino, explica que en 1897 se daba un estímulo a los vendedores para premiar a la mejor figura”, según compartió con Efe.