Ciudad de México.- A tres años de la tragedia de Tlahuelilpan, el gobierno federal no ha logrado erradicar el fenómeno delictivo conocido como “huachicoleo”.
El desastre ocurrido al explotar un ducto de Pemex, que costó la vida a 138 personas, no fue suficiente para inhibir el robo de combustible en Hidalgo, pues familias enteras dedicadas a este ilícito continúan con esta práctica, y esa entidad sigue siendo la que más tomas clandestinas tiene, con casi 3 mil 400 detectadas en los primeros nueve meses de 2021, de acuerdo con cifras oficiales.
Este ilícito creció de manera exponencial en el periodo 2012-2018, cuando pasó de 12 mil 800 barriles diarios, en promedio, en 2012, a 56 mil en 2018, según información de Pemex.
En diciembre de 2018, el gobierno federal anunció el Plan Conjunto de Atención a las Instalaciones Estratégicas de Pemex, para combatir el robo de combustibles, para lo cual se desplegaron 10 mil elementos del Ejército, la Marina y la extinta Policía Federal (PF) en un operativo de vigilancia en los ductos de la empresa, lo que incluyó el cierre temporal de algunos de ellos.
La estrategia logró abatir la sustracción ilegal de combustible de 56 mil barriles de gasolina al día, en promedio, en 2018, a 6 mil 400, en 2019. Cabe decir que en noviembre de 2018, último mes del sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, el robo alcanzó los 81 mil barriles diarios.
En 2020 continuó la tendencia a la baja, con 4 mil 800 barriles diarios, mientras que en 2021 se ubicó en 3 mil 600. Sin embargo, en este nuevo año se observa un repunte, para ubicarse en 4 mil 900 barriles diarios, similar al promedio que se registró en todo 2020.
Según cifras del gobierno federal, los días 1 y 3 de enero de 2022 se sustrajeron ilegalmente 6 mil barriles de gasolina, mientras que, hasta el pasado 15 de enero, se ha cuantificado el robo de entre 4 mil y 5 mil barriles diarios.