Le conocí hace ya un buen tiempo. Su nombre es María, entonces tendría unos 50 años y vivía en Ciudad Valles, San Luis Potosí. Desde hace unos años trabajaba administrando una casa de huéspedes. Tiene varios hijos, un par de ellos mayores de edad que viven en estados lejanos, otros dos eran menores de edad y vivían con ella en un cuarto de la casa.
La noche en que hablé con ella era quizás la primera en que intercambiábamos palabras por más de cinco minutos. Ella disfrutaba mucho de hablar con los inquilinos, yo no estaba muy seguro de saber por qué la charla cotidiana comenzó a centrarse en su historia personal. Un poco después comprendí que en realidad ella está orgullosa del crecimiento personal que ha tenido desde que salió de su comunidad. Había comenzado a entender que como mujer tiene derechos y una voz que puede ser escuchada. Pero también tiene temores, incertidumbres y fuertes vínculos con un pasado muy cercano lleno de dolor, dificultades y limitaciones.
Casi siempre está descalza. Los dedos de sus manos tienen marcas del trabajo duro. “A mí no me gusta usar la lavadora” -dice.
La siguiente es una breve transcripción de 10 fragmentos de esta charla. Los temas surgen de manera natural: violencia, machismo, salud, seguridad, respeto, confianza, derechos, educación, aprendizaje. Con estos recortes pretendo sugerir algunas líneas de reflexión sobre la situación que viven las mujeres en todos lados, en particular en las comunidades marginadas en nuestro estado, vistas desde la perspectiva de inserción a la vida de las ciudades. El recorrido de estos relatos puede ser abordado desde enfoques de derechos, de políticas públicas, de igualdad. Yo propongo partir de un principio fundamental: la dignidad importa.
Con profundo respeto y aprecio, comparto entonces diez fragmentos de la vida de María. Sirva esto también con un vehemente llamado a la autocrítica y a la congruencia. Tenemos mucho que hacer, en el nombre de la dignidad.
~ “Mi esposo dice que a una mujer que anda ahí de sola en la calle, no la respeta nadie”.
~ “Luego llegaron los médicos que le hacen a una eso del papanicolau. Cuando es una mujer doctora como que es más fácil; pero cuando es un hombre, los maridos ahí dicen que ¿qué andamos haciendo nosotras dejándonos agarrar ahí por un hombre?, que de seguro ahí andamos nosotras buscando, de dejadotas”.
~ “Es que eso que nos hacen con los exámenes del seno es humillante. Yo conozco mi cuerpo y luego luego me doy cuenta que pos si tengo una bolita, se la voy a decir al doctor para que me atienda; pero eso de meter el seno en la máquina ésa donde le apachurran a una de un lado y luego de otro es muy doloroso, es humillante”.
~ “Mire, a mí a ratos en la tarde me duele de aquí de este lado (señala hacia el hígado) y me dijeron que tengo el hígado inflamado y otras cosas en la matriz. Pero a mí me da mucho miedo que me hagan algo, es muy doloroso, es humillante lo que le hacen a una. ¿Es que no hay otra forma de hacer esas cosas?”.
~ “El Patrón me dice que le siga con la prepa, pero pos yo pienso que de todos modos todavía no me llegan los papeles de la secundaria y los de la primara; aparte, pos como que no me dan ya ganas de seguirle. ¿Para qué?. Yo nací para ser gata, yo nací para lamer los platos de los demás”.
~ “Antes, cuando sonaba el teléfono me daba un miedo, un pavor. Se me trababan las manos y la lengua nomás de pensar en que tenía que usar el teléfono. Hoy ya lo sé usar, ya me sé las claves y todo eso que hay que marcar”.
~ “También para ir al banco. No sabe el miedo que me daba ir al banco a que la vean a una y a llevar esos dineros. Lo mismo me pasaba cuando venían los inquilinos a preguntar por los cuartos; a mí me daba miedo, me daba vergüenza enseñarles los cuartos a los inquilinos, yo pensaba que los cuartos no se iban a rentar porque ahí andaba yo enseñándoselos”.
~ “Yo no sé por qué mis papás sabiendo que necesitaban registrarme y todo eso, nunca lo hicieron. No saben todo el daño que me provocaron después”.
~ “Luego eso de los testimoniales para sacar los papeles de uno. Los licenciados los cobran bien caros y luego cuando uno los lleva me dicen que no sirven”.
~ “Hace poquito ya pude sacar mi acta de nacimiento. Ahora ya existo”.
Twitter. @marcoivanvargas