#10YearChallenge

[Spoiler Alert:

Parece que no hemos cambiado]

Si usted no es usuario de redes sociales por internet y/o no está enterado sobre lo que es el efímeramente famoso #10YearChallenge, le cuento que no se está perdiendo de mucho. Alguien sube una foto actual al lado de una de hace 10 años y ya, a sentirse bien/mal por los cambios o la ausencia de éstos.

Lo que habita en el fondo de estas publicaciones es la curiosidad por observar los contrastes que se encuentran detrás de cada comparación. En algunos casos, los cambios en nuestro aspecto están bajo nuestro alcance, en otros, no tanto.

En este texto quiero proponer que nos subamos al tren de las comparaciones, definiendo como unidad de estudio a nuestra propia realidad social. Si nos queremos tomar el análisis en serio, necesitaremos algunos referentes de observación para luego establecer contrastes y preguntarnos la razón de los mismos.

¿Dónde nos encontrábamos hace diez años? ¿Cómo era la situación que vivíamos en ese tiempo? ¿ha cambiado algo desde entonces? ¿En qué sentido? ¿los cambios han sido favorables? ¿negativos?. ¿A qué se atribuyen esos cambios? ¿estos cambios están cercanos a las expectativas sociales que teníamos? ¿se asemejan a las promesas políticas? ¿el presente es mejor que el pasado? ¿qué hace falta?.

El día de hoy tenemos la enorme ventaja de contar con fuentes de información que nos permiten localizar datos útiles para esta empresa. Desde hace mucho tiempo me ha llamado mucho la atención la poca popularidad que tiene, por ejemplo, el Sistema de Consulta de Información Censal con el que cuenta el INEGI para poder consultar las variables del Censo de Población y Vivienda. Este sistema cuenta con una aplicación de consulta que permite georeferenciar las variables censales. Dicho de otra forma, podemos ver en el mapa cada detalle de cuanto se pregunta en el Censo. ¿Poca popularidad?, sí. Sorpende el desconocimiento de esta herramienta en las oficinas de planeación de las dependencias gubernamentales.

Nuestro Censo de Población y Vivienda se realiza cada 10 años -#10YearChallenge!- precisamente para contar con referentes de información que nos permitan entender las variaciones de los macroprocesos sociales que se manifiestan en numeritos concretos.

El tema y la fuente de información la escoge cada quien, de manera rápida acá sugiero, a manera de provocación, algunas fotografías que obtuve consultando la información censal de 2010. En el estado de San Luis Potosí el porcentaje de población desocupada era del 5.5%, pero en el ámbito municipal, en Salinas era de 12.2%, Villa de Ramos 11.1%, Villa de Arriaga 10.8% y Ciudad del Maíz 9.2%; a nivel estatal el 8.7% de las viviendas tenían piso de tierra pero en Aquismón era del 44%, San Martín del 30%, Santa Catarina del 35%, Tampamolón el 32% y Tanlajás el 31%; el 2.1% de los niños de 6 a 11 años en todo el estado no asistían a la escuela, en Armadillo es 4.6%, Santa Catarina y Tamasopo 3.6%, Vanegas 3.2%; el 22.8% de la población mayor a 60 años en el estado tenía algún tipo de discapacidad, pero en San Ciro de Acosta o en Villa de la Paz este porcentaje llegó hasta un 40%; El grado promedio de escolaridad en nuestra entidad es de 8.3 años, pero en Santa Catarina es de 4.3 años –ni siquiera la primaria completa-. Y así podré seguir todo el día. No llenaré estas líneas de números, espero que para estas alturas del texto la insinuación haya quedado suficientemente clara: nuestro #10YearChallenge debería consistir en formular e implementar políticas y programas públicos que tengan la capacidad de leer una realidad y transformarla. De manera tal que cuando obtengamos los datos censales, logremos identificar que después de 10 años, casi dos sexenios, tres administraciones municipales, varios planes de gobierno y muchos millones de pesos después, logró mejorarse la realidad que vivimos.

No falta mucho para el Censo 2020, pónganse para la foto.

Twitter. @marcoivanvargas