“Que nadie suba a la tribuna pública sino es por una causa justa,
pero que nadie jamás se atreva a bajar de ella sino es con honor,
tú espada será la ley”
Othón Pérez Fernández del Castillo
Democracias no tan sustanciales fue el título de mi primera colaboración, que por allá un sábado 6 de febrero de 2016, me publicaba esta casa editorial Mival, desde entonces han pasado muchas semanas en las que usted amiga lectora amigo lector y yo su servidor, hemos convertido a esta columna de los viernes en un espacio de reflexión crítica a los problemas que más preocupan a la sociedad potosina.
Cuando entonces Pulso el Diario de San Luis, tuvo la idea de incorporarme a su barra de prestigiados columnistas locales que externaban su análisis y opinión, lo hizo pensando en la necesidad de incluir la perspectiva o el enfoque de derechos humanos en su oferta editorial, pero claro, ella tenía que ser congruente con su estilo periodístico que ya había dado pruebas de sobra de ser veraz, valiente e independiente, jamás a la venta del mejor postor, claros ejemplos ya los tenía en la connotada periodista Adriana Ochoa o en el distinguido y único Eduardo Martínez Benavente.
En mi debut tuve el privilegio de compartir páginas con Oswaldo Ríos y Carlos Pérez García, mi apreciado tocayo, a quien le agradezco sus muestras de solidaridad entre colegas, sobre todo muy necesarias al inicio de esta actividad profesional que tanto me enorgullece, de manera muy particular las siguientes palabras que me regaló en mi primer aniversario: “tú vas de viento en popa con temas de interés y un hilo conductor (jurídico y derechos humanos), además muy bien escritos… Sencillez y perspicacia (¡ juntas ¡) de un abogado joven que da clases sin dejar de ser cuidadoso, respetuoso y equilibrado. Es para mí un privilegio compartir paginas contigo”.
Debo confesarle amiga lectora amigo lector, que escribir esta colaboración que usted lee los viernes es en verdad para su servidor algo tan gratificante que lo disfruto mucho pensando en que será del agrado de usted, de manera singular me encuentro muy satisfecho de haber dado cuenta del caso de Jair Segura Martínez, el chico de la Laguna de San Vicente que lamentablemente fue asesinado por la frívola indiferencia de las corporaciones de seguridad pública, cumplí cabalmente mi compromiso de denuncia social enfrentándome públicamente aun a las agencias que se supone son protectoras como la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas S.L.P, el caso sin duda alguna lo ameritaba.
También es verdad que, esta columna arropó la preocupación de la violencia y del delito, un tema que tanto mortifica a las personas en nuestro país, dando un enfoque académico de prevención del delito, pero con la mirada crítica y acusación manifiesta de los que la sufren, es decir, las víctimas.
Le juro amiga lectora amigo lector que se trata de una feliz coincidencia que mi primera colaboración en Pulso, Democracias no tan sustanciales que abordaba el tema de protección de minorías sociales, coincidiera con los títulos de mis últimas 6 colaboraciones (no vaya usted a creer que estaba preparando mi festejo desde hace semanas), mismas que intitulé, Democracias sospechosas, donde abordo la importancia del disenso; Democracia insustancial que reflexiono la importancia de incluir todas las voces sobre todo cuando se trata de temas de interés social, como lo fue la aprobación de la Ley de Seguridad Interior.
Así mismo continué la seriación, con Democracia traicionada, que cuestiona el hecho de que un legislador vote en contra del sentir de su distrito electoral una propuesta; Miedo a la democracia que enfatiza la importancia de un sistema anticorrupción eficaz y no simulado; Democracias mayoritarias, que inquiere la legitimidad del voto de unos cuantos diputados a favor en proporción a miles de electores en contra de la misma propuesta; y Democracias sin miedo, que refiere a que en una genuina democracia no pueden existir los vergonzosos índices de delictividad que hay; su servidor es Consejero Electoral suplente del INE y por ende la democracia como una forma de vida de todas y todos en mi preocupación.
Iniciemos pues, sin más preámbulo este tercer año de ejercicio de reflexión colectiva, que sin su retroalimentación sería imposible, no me resta más que agradecer la confianza y el apoyo recibido de Adriana Ochoa, de mi querido amigo Norberto de la Torre, y de la única e insuperable Laura Elena Martínez.
Cierro con este epígrafe que he usado en las últimas semanas como himno de batalla, cuya autoría es del Sr. Antoni Comín, exconceller de la Generalitat, que aunque fue pronunciado en una inusitada protesta social de catalanes, pero en la ciudad de Bruselas Bélgica, siento que sus palabras son muy aplicables y ad hoc a la realidad política mexicana, y que dicen:
“Tenéis miedo, miedo de la democracia, miedo de las urnas, de la misma forma que tenéis miedo del Estado de Derecho”.
Las y los espero con el gusto de siempre el próximo viernes.
carloshernandezyabogados@hotmail.com