Abandono

En 2020 la pandemia generada por el Covid-19 ha puesto a prueba la capacidad de los sistemas de salud de todo el mundo; en México la situación es muy grave, generada por el deterioro de la infraestructura, la insuficiencia de personal médico y de equipo, así como por el incremento de la demanda de atención por parte de la sociedad; en tanto el gasto en salud no se ha incrementado conforme a las demandas del sector, por ello en la crisis sanitaria la capacidad de atención ha sido limitada, incluso se ha llegado suspender la atención a personas con enfermedades crónicas.

El déficit de atención por parte de los sistemas de salud por la pandemia no es exclusivo de México, se ha dado en China, España, Italia, países que se han visto en la necesidad de construir hospitales temporales, contratar personal de manera provisional y acudir a la ayuda internacional para la adquisición de equipo médico; la situación es crítica tanto en infraestructura, personal y equipo; la pandemia ha exhibido que el gasto en salud no está en la agenda de prioridades de los distintos gobiernos del mundo, no importando cuál sea su ideología.

En México, según estimaciones científicas, se espera que el 80 % de los pacientes ingresados a los hospitales por Covid-19 no tendrán que ser hospitalizados, el 14 % si tendrán que ingresar y el 6 % atendidos en terapia intensiva; por lo que la capacidad instalada para cubrir la demanda en salud entrara en crisis, las camas, médicos, enfermeras y equipo serán insuficientes; la definición de este problema no es fácil, ya que es producto de múltiples causas, las cuales vienen desde hace muchos años.

Una de las causas es la segmentación del Sistema de Salud, lo que ha generado rigidez en la atención; por ello los pacientes por Covid-19 no pueden ser atendidos en cualquier hospital, es decir que esto depende de su situación laboral, si se trabaja para la empresa privada, para el gobierno o en la economía informal; en una crisis como la que estamos viviendo un dato importante que hay que considerar es que el 57% de la población se encuentra en la informalidad, sin tener acceso al sistema de seguridad social formal.

En México el 97 % de los hospitales son de segundo nivel y 3 % de alta especialidad; del total de los de segundo nivel 72% son privados y 14 % públicos; de los de alta especialidad, 65 % son públicos; esta situación genera que la mayor parte de los mexicanos no tenga acceso al sistema de salud y la atención que recibe sea de mala calidad; además, un alto porcentaje de la población es atendida por el Instituto de Salud para el Bienestar, con cobertura universal de servicios, pero con financiamiento limitado e infraestructura escasa para cumplir con su cobertura.

En la actual pandemia el sistema de salud ha rebasado su capacidad instalada, sin médicos, sin camas y enfermeras, por lo que es verdaderamente dramático ver lo que se vive todos los días en los hospitales públicos del país, enfermos sin atención, familiares desesperados esperando en condiciones inhumanas información de sus pacientes; en la espera las horas se vuelven eternas, hay insensibilidad por el dolor humano, indiferencia por parte de los prestadores de servicios; las redes sociales también han estado ausentes de esta situación.

El sistema de salud en México está abandonado, el gasto público es insuficiente, la infraestructura es ineficiente; hay corrupción por todos lados, en la construcción de infraestructura, en la compra de medicamentos, en el trato privilegiado a pacientes; insensibilidad en el servicio, en un trato inhumano a los familiares de los pacientes por parte del personal de apoyo; para comprobar esto solo es necesario visitar cualquier hospital público e informarse sobre la situación real de su infraestructura y sus procesos de compras y atención a pacientes.

En síntesis: el sistema de salud en México en tiempos de pandemia se encuentran saturado, con déficit de camas, personal médico y equipo, por lo que se requiere una reconversión, resolver el problema de la fragmentación, reasignar el presupuesto y combatir la corrupción para ampliar la capacidad instalada, pero sobre todo un trato humano a los pacientes y sus familiares, aunque es justo reconocer que aún existen médicos, enfermeras y personal administrativo que son sensibles en tiempos de pandemia. Próxima colaboración: 26 de agosto de 2020.

Twitter: @jszslp