Acusación sin investigación

“Fue un accidente transitorio,

como quien dice de tránsito”

Mario Moreno “Cantinflas”.

Hace ya nueve años que cursábamos un grupo reducido de catedráticos de la Facultad de Derecho, un Diplomado del Sistema Penal Acusatorio en el Tecnológico de Monterrey, con el aún distante tiempo fatal de su implementación, ofrecido por personal de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.

Platicábamos entre nosotros de cómo se iba a transitar sin accidentes de un modelo mixto a uno adversarial y acusatorio, que lo que se venía parecía una tormenta perfecta si no se proyectaba una magna profesionalización de los principales sujetos del procedimiento penal acusatorio (policías y ministerios públicos).

Por ese entonces había actitudes encontradas respecto a lo beneficioso del nuevo sistema, desde las más disparatadas que clamaban ¡esas son cosas de panistas!, que una vez que llegará el PRI al poder iba a echar para abajo la mentada reforma. Así entre liberales y conservadores, unos a favor otros en contra, se pasó el tiempo y llego el imprevisto año 2016, tiempo en que debería ya estar andando más o menos la dichosa nueva reforma penal.

Hoy, aún existen voces en un sentido de conservadurismo abusivo en materia penal, que pueden llevar a torpezas de iniciativas legislativas y a un retroceso de principios garantistas y de derechos humanos. Mire Usted, antes (relativamente poco), era bastante sencillo cuadrarle a un sujeto cualquier delito, no se necesitaba de mucha astucia para consignarlo ante un juez y que éste le dictara auto de formal prisión. Hasta había una expresión bastante grotesca, ¡A nadie se le negaba un vaso de agua o una orden de aprehensión! ¿Cuantos policías, MP y jueces, pasaron a la historia como superhombres de lucha contra el hampa, sin serlo? O lo que es peor, si el Estado en si mismo propicia ambientes criminógenos y por ende lo que surge de ahí, es la resultante de años de olvido social.

Hoy, ante el excepcional pero previsible aumento de la inseguridad se quieren endurecer las normas procesales acusatorias en aras de una supuesta mayor eficiencia en la persecución de delincuentes. Ojo, por ahí no es el asunto, son impúdicamente conductas populistas punibles, si no está funcionando o no es sustentable el sistema penal acusatorio vigente y actual, lo que se debe aprender es a investigar para acusar.

Las deficiencias acusatorias son principalmente del tipo institucional, entre las diversa Procuraduría o Fiscalías y las varias policías disímbolas que existen. Todavía no hay capacidad de investigación criminal, le siguen apostando a la flagrancia y lo que es peor a la “simulada”.

Se continúan manipulando (los hechos como verdad histórica y no como constituir la verdad procesal), como se hacía antes de la reforma penal, así no se puede. Es necesario implementar un servicio profesional de carrera en la práctica para su especialización a decir de la ONG -México Evalúa-, no solo en la ley, sino en la práctica: “La cantidad de personas capacitadas durante los años de implementación de la reforma resultará irrelevante si no se garantiza la profesionalización y especialización de estos operadores. La rotación de personal provocado por los ciclos políticos pone en riesgo cualquier tipo de avance en materia de capacitación logrado durante los años de la implementación de la reforma. Sin capital humano que cuente con las capacidades técnicas y personales que requiere el nuevo modelo, será imposible mejorar el estado de la justicia en el país”.

Una acusación penal, precisa la investigación criminal, -investigar para detener, no detener para investigar-. Uno de los personajes más doctos en transformaciones de Procuradurías en verdaderas agencias de detectives es el Dr. Jan-Michael Simon, que resalta la idea de un modelo de investigación de criminalidad compleja, “es cuando las variables escapan de nuestros esquemas ordinarios, lineales, para explicar la incidencia y prevalencia de determinados delitos. Ahí, el fenómeno criminal está compuesto por un alto número de variables poco homogéneas y la composición de cada una de ellas depende a su vez de las demás. La naturaleza de los hechos investigados requiere practicar investigaciones de naturaleza muy diversa en términos de su objeto, del espacio y del tiempo, y recabar una gran cantidad de información”.

TAPANCO: A propósito de mudar en detectives e investigar para recolectar información, a través de videos, fotografías, tipo de automóviles, placas de circulación, vínculos, acompañantes, organizadores, elementos de seguridad, escoltas, zonas VIP, etc., la oportunidad se tuvo en un concierto con “El Fantasma”, el rey del corrido underground en un Palenque. Tal vez se organizaría inteligencia de una agrupación jerárquica, cierto número de grupos criminales con autonomía considerable respecto de una agrupación principal, en la cual tienen representación.

Estimado lector le sugiero “Una novela criminal”, de Jorge Volpi, que muestra un recorrido por el camino siniestro de la simulada investigación de los delitos, y como las falsedades pueden erigir ciudadanos inocentes en delincuentes.

Francisco.soni@uaslp.mx