Agasajo cromático

Tiene que ver con la falta de sustancia en la información contenida para mostrar perfiles de candidaturas y proyectos de sus protagonistas el que yo solita haya decido vedarme de todo tipo de contenido de propaganda política.

Tiene que ver con el desencanto, el aburrimiento y tedio como consecuencia de spots y cualquier tipo de formato informático.

Tiene que ver con una pérdida de credibilidad de colores políticos e independientes el hecho de haber decidido por motu proprio, alejarme de los medios que los promueven. Ver la ciudad y el país y todos sus rincones es suficiente para decidir por quién hay -o no hay- de decidirse, cuando se llegue el momento de hacerlo.

Así, en mi dieta de colores partidistas, he decidido voltear mi vista a la belleza que nuestro paisaje urbano todavía permite: las jacarandas. Este año hay algunas menos. Dueños de comercios o vecinos de fraccionamientos han decido “mocharlas” o bien eliminarlas porque estorba al proyecto de desarrollo urbano.

A mí nunca me estorban ni su “basura” –como se refieren algunos a su flor- ni sus raíces que suelen violentar banquetas y jardines públicos.

Estos días, gracias a que tenemos menos vehículos en nuestras calles, es posible ir de un lado a otro en un paseo azul violáceo que transforma el trayecto en un agasajo cromático.

Las jacarandas proceden de la familia de las bignoniáceas, típicos de la América intertropical y subtropical. Esta maravillosa especie florece en algunos lugares, dos veces por año, en primavera y otoño, produciendo lo que se conoce en el argot botánico como inflorescencias racimosas de flores azul violáceo. De acuerdo a la región en la que se encuentren, su flor varía hacia el rosado en algunas y al blanco en otras cuantas. Las de color violáceo permanecen mayor tiempo adheridas su árbol “madre”.

Cuenta una gran amiga mía que en Sudáfrica la variedad de estos hermosos árboles alcanza una altura casi descomunal, produciendo una sobra sin igual y un regalo de color impensable.

Hoy como cada año, es preferible hablar, o más bien, poner nuestra atención en las jacarandas que en debates o verdades con tinte político.

Así que apegada a la veda que impone la ley, las jacarandas son el tema de hoy. Salgamos a caminar, tomemos las calles como se hacía en otro tiempo y ¡disfrutémoslas!