Los municipios mexicanos son responsables de los servicios de agua potable y saneamiento, alumbrado público, manejo de residuos sólidos, mercados y centrales de abasto, panteones, rastros, calles y jardines y seguridad pública; funciones relacionadas con el desarrollo urbano, así como participar, en coordinación con el estado y la federación, en educación, cultura, turismo, transporte público, ecología y medio ambiente. Estos servicios contribuyen a la calidad de vida de las personas y su eficiencia debe ser la prioridad de todo gobierno municipal.
¿Qué tan capaces son los municipios para asumir esta responsabilidad? ¿Cuentan con la capacidad técnica para hacerlo? Los ciudadanos tienen una gran insatisfacción sobre su cobertura y calidad. Según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental de INEGI, 4 de cada 10 ciudadanos se encuentra insatisfecho con la recolección de basura, 5 con el servicio de agua, con drenaje y alcantarillado, 7 con parques y jardines, 7 con alumbrado público y 8 con la calidad de las calles y jardines.
¿Cuáles son las causas de este alto grado de insatisfacción? Estas son diversas, las cuales van desde una alta dependencia financiara, la cual es producto de la baja recaudación de ingresos propios; el alto gasto de operación de los gobiernos municipales; la selección de funcionarios municipales siguiendo criterios políticos y no técnicos; la renovación de funcionarios de la administración municipales cada tres años, que impide aprovechar el conocimiento técnico acumulado y una planeación sustentada en cumplir objetivos políticos y no en resolver problemas de servicios públicos.
México tiene una débil autonomía financiera local debido a que su recaudación por impuesto predial, principal fuente de ingresos propios, es muy baja; mientras que países como Colombia, Chile, Brasil y Uruguay tienen una recaudación que representan entre 0.71 % y 0.55 % de su PIB, los municipios mexicanos generan sólo el 0.13 % por el mismo concepto; esta situación es más política que técnica, incrementar la recaudación genera impopularidad por lo que prefieren acudir a los recursos estatales y federales, así como a la deuda para financiar su gasto público.
En lo que se refiere a la estructura de ingresos públicos, en promedio los municipios mexicanos obtienen el 73 % de sus ingresos de recursos federales y estatales, 23 % de ingresos propios y el 4 % endeudándose; en gasto público destinan el 60 % de sus recursos al pago de servicios personales, servicios generales, así como en materiales y suministros. En cuanto a San Luis Potosí el 81 % de sus ingresos provienen de recursos federales, 15 % de ingresos propios y 4 % de deuda; en tanto que el 52 % del gasto se destina a la operación del gobierno municipal.
El incremento de la competencia política en el ámbito municipal ha generado que la alternancia sea no solo política, sino también en la administración pública; por ello cada tres años hay renovación de funcionarios y despido de trabajadores. El conocimiento técnico acumulado en tres años desaparece y se inicia de nuevo, los servicios públicos se ven perjudicados en su calidad, los ciudadanos tienen que esperar que los nuevos funcionarios y trabajadores aprendan cómo operan.
Otro factor que influye es la insuficiente planeación, la cual se sustenta más en valores políticos, así como en sectores como educación, salud, pobreza, empleo, seguridad, medio ambiente, desarrollo urbano, pero no en servicios públicos; se siguen los criterios definidos por el gobierno federal y federal en la elaboración de planes, más que en las necesidades locales de servicios públicos; en los planes hay una ausencia de un inventario en agua, alumbrado público, recolección de basura, calles y jardines, mercados, rastros.
La gobernabilidad municipal requiere de una transformación institucional de fondo, cuyo punto de partida sea modificar la ley para crear al administrador de los servicios públicos municipales, con ello se estarían generando las condiciones legales para nombrar funcionarios y trabajadores con criterios técnicos y no políticos, además de garantizar su continuidad ante la alternancia política; la gestión de los servicios públicos se sustentaría en criterios técnicos y no en los valores y compromisos del gobierno municipal en turno.
En síntesis, el alto grado de insatisfacción de la ciudadanía con la prestación de los servicios públicos municipales requiere de soluciones de fondo. Para incrementar su cobertura y calidad se requiere privilegiar criterios técnicos sobre los políticos; para lo cual es necesario crear al administrador de los servicios públicos municipales y que los planes de desarrollo municipal tengan como agenda de gobernabilidad lo establecido en el artículo 115 constitucional como responsabilidad exclusiva de los municipios. Próxima colaboración: 29 de diciembre de 2021.
@jszslp