El 22 de marzo conmemoramos el Día Mundial del Agua y no quiero dejar pasar la oportunidad de hablar sobre tan importante elemento vital, pues con ella somos todo y sin ella nada. De acuerdo con el artículo 4° constitucional, el acceso al agua limpia para consumo de las personas es uno de los derechos humanos que gozamos todas y todos los mexicanos. Según el INEGI, sólo el 56% de la población que vive en ciudades de más de 100 mil habitantes, se encuentra satisfecha con el servicio que recibe de agua potable. Se trata de una situación crítica que, frente a emergencias sanitarias como el COVID19, muestra la vulnerabilidad en la que estamos: al iniciar la pandemia en marzo del 2020 y hasta ahora, el lavado frecuente de manos fue una de las principales recomendaciones, empero, aunque quieran hacerlo, no la tienen disponible, ni en cantidad, ni calidad.
Es por eso por lo que en este año más que nunca vivimos y sufrimos por este elemento, sin duda alguna nosotros estamos compuestos de agua y necesitamos de ella a diario, somos dependientes de ésta y del aire para vivir y no lo hemos alcanzado a comprender.
El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. La Resolución exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros, a propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los países en vías de desarrollo, a facilitar un suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.
Pero ¿cómo luchar con su escasez? Probablemente ha escuchado decir que pronto nos quedaremos sin este recurso, los datos de la ONU indican que actualmente cerca de una de cada tres personas carece de acceso a agua potable y proyectan que para 2050 hasta 5,700 millones vivirán en zonas donde ésta faltará al menos un mes al año, estrés hídrico pues.
Asimismo, se estima que para 2040 la demanda mundial podría aumentar en más del 50%, lo que supondría una presión adicional sobre ese recurso.
¿Qué es el “Día Cero”?, actualmente este término se utiliza para asignar a los lugares que se quedarán sin agua en un futuro próximo, ya sea por estrés hídrico, sobreexplotación o un mal manejo del recurso, por mencionar algunas de causas.
En México, según la ONU podría llegar las próximas décadas si continúan los hábitos de uso y desperdicio. Debemos reconocer que el problema no empieza ni termina en estos días; viene de años atrás y está afectando de sobremanera. En nuestra ciudad por ejemplo el líquido no se cobra al precio real de su gestión y eso motiva que muchos ciudadanos la descuiden; por otro lado, una gran cantidad se pierde por fugas. Eso es parte de la problemática que enfrenta la población metropolitana, así mismo es noticia diaria la falta de agua en muchas colonias.
En nuestro país el tema no es indiferente ya que cada Estado cuenta con su propia problemática, por mencionar alguno, por ejemplo la ciudad de Chihuahua está amenazada a experimentar la crisis de abastecimiento de agua debido a la sobre explotación de pozos, así como la obsoleta infraestructura además de la falta de inversión; en ese Estado la principal dificultad es la disponibilidad de aguas subterráneas pero el mínimo acceso a aguas superficiales, lo que les ocasiona complicaciones en la extracción ya que el agua del subsuelo ocupa de recursos como electricidad para extraerla lo que eleva en sobremanera su costo.
Garantizar entonces su abastecimiento para la población debe ser una prioridad, sobre todo en la situación climática que vivimos. Nuestro México está dentro de los países más vulnerables al cambio climático por su ubicación geográfica y por la cantidad de personas que viven bajo pobreza, por eso es imprescindible que la acción climática sea pronta y efectiva, así como desarrollar una estrategia nacional de adaptación que permita hacer frente a los efectos del cambio climático.
Si bien los problemas de escasez, gestión incorrecta, desperdicio y contaminación del agua siguen siendo muchos, es también cierto que los gobiernos municipales, estatales e incluso federal deben comenzar por darse cuenta de que es necesario diseñar nuevas estrategias para el manejo adecuado de aguas en México. Está en nuestras manos evitar gran parte de esta contaminación y contribuir al cuidado del medio ambiente y entorno que nos rodea, con el fin de preservarlo lo mejor posible y que futuras generaciones puedan disfrutar del planeta en óptimas condiciones.
La vida en la Tierra existe gracias a la presencia de agua en el planeta, sobre todo por la que se encuentra en estado líquido. El “oro azul” como ya se ha comenzado a llamar a este recurso, recibe dicho nombre por la importancia que tiene para nuestra existencia y a la vez por su insuficiencia. Aunque tres cuartas partes del planeta sean liquidas, solo un pequeñísimo porcentaje puede ser usado por los humanos.
Generalmente existen algunas alternativas para sustituir algunos recursos que hay en la Tierra, por ejemplo, sin luz existen las velas y otro tipo de combustibles que pueden generarla, cuando te quedas sin gas también puedes emplear otros materiales que ayudan a generar calor como el carbón o petróleo, ya sea para cocinar o calentarse; sin embargo ¿qué hacer cuando no hay líquido vital? Definitivamente no hay como reemplazarlo, por ello la importancia de cuidarla.
Delírium trémens.- En días pasados la Titular de la Segam declaró en prensa que la DEFENSA DEL AMBIENTE, EXISTE SÓLO “DE PALABRA” reprochando la falta de corresponsabilidad en el cuidado del entorno e ironizó (entiendo) que el próximo gobernador o gobernadora deberá llegar al puesto “con las bolsas llenas de dinero” para invertir en la atención de problemas ambientales cada vez más grandes y complejos donde falta la corresponsabilidad de diferentes sectores sociales. Dichas palabras tienen efectos demoledores en su contra y demuestran la socarronería con la que atendió dicha dependencia: qué fácil decir tal sandez al concluirse el sexenio, después de dos mil diecinueve días de asumir el encargo.
@luisglozano