Algo distinto

Algo distinto nos está ocurriendo. Una cosa es que como sociedad hayamos avanzado significativamente en la visibilización y el reconocimiento de la pluralidad como un activo de la democracia, y otra; que en el nombre de la libertad de expresión, se hayan acrecentado las expresiones de odio –sí, de odio- para quienes no son como uno. Por sus preferencias políticas, por la manera en que definen su identidad, por sus gustos o aficiones, por su color de piel, por profesar alguna creencia. Estamos juntos, somos distintos, pero parece nos hemos distanciado. 

En lugar de rasgar las vestiduras en favor de una mítica noción de la unidad y la fraternidad, quisiera proponer la hipótesis de que la polarización es en realidad, una variable dependiente –o una consecuencia- de una narrativa que alguien más ha construido, para conseguir determinados fines. Explico: desde hace muchos años, en algún lado de la ciencia política se tiene la idea de que las personas –que a fin de cuentas votan- se pueden ubicar en un eje ideológico que refleja una posición sobre su manera de pensar. De forma tradicional se empleaba el eje izquierda-derecha para demostrar los rangos o diferencias ideológicas en las personas. Como herramienta de estrategia y mercadotecnia política, se trataba de identificar en qué posición ideológica se encontraba el electorado para definir después un conjunto de mensajes y discursos que fueran aceptados y que, en última instancia, lograran la movilización al voto.

Aunque es probable que al día de hoy, el empleo del espectro izquierda-derecha no sea suficiente para describir con precisión las posiciones ideológicas de los partidos políticos y las personas que desempeñan un cargo público, el uso de una herramienta de medición de algo que puede resultar subjetivo o intangible como la ideología, permite entender y dimensionar nuestras propias diferencias.

[Bonus: Sobre esto quisiera sugerirle que eche un vistazo en internet a proyectos como la Encuesta Mundial de Valores que ilustra con gran claridad las diferencias socioculturales entre países o puede buscar y autoexaminarse con el Test de Coordenadas Políticas (también llamado Brújula Política) donde después de llenar un cuestionario, obtiene una ubicación en los espectros izquierda-derecha, autoritario-libertario].

Veo con gran preocupación que el discurso político hace uso de la polarización para despertar reacciones en las personas sobre diferentes asuntos que de otra manera no generarían el menor interés. Este discurso intenta meternos a todos en un lugar dentro de un dilema, usualmente binario, para tomar partido: Si no estás conmigo, estás contra mí. Necesitas ubicarte del lado correcto de la historia. La razón nos asiste. Quizás lo problemático del asunto es que en el proceso de adquirir cierta conciencia sobre la posición que uno adopta en determinadas disputas políticas, terminamos reproduciendo y acrecentando nuestras propias divisiones. Pero ahora con hostilidad. Vamos a ello.

¿Qué está ocurriendo en redes sociales como Twitter, Reddit o Facebook?. Quisiera recordar brevemente lo que ocurrió con la campaña de Donald Trump en 2016. Como Usted sabe, Facebook es una compañía que obtiene ganancias a través de la monetización de los comportamientos de sus usuarios en la red, principalmente por la venta de publicidad. Desde hace algunos años, las decisiones de negocios de Facebook han estado orientadas a “entender” de mejor manera los gustos de las personas para proporcionarles contenidos personalizados que les hagan pasar más tiempo en la red y lograr así una mayor exposición y vinculación con la venta de publicidad y contenidos. Si lo pensamos un poco, por cada vez que comentamos, damos “me gusta”, reaccionamos o compartimos una publicación –que es analizada por su forma y contenido-, generamos millones de elementos de información que permiten consolidar una enorme base de datos de nuestros gustos e intereses.  

Pues bien, en 2016 la compañía Cambridge Analytica utilizó los datos de millones de usuarios en Estados Unidos para ponerlos al servicio de los estrategas de la campaña de Trump, teniendo como resultado que se logró saber cuál debía ser el contenido, tema y tono de un mensaje para cambiar la forma de pensar de los votantes de forma casi individualizada.

Esto nos lleva a un segundo problema que ha sido descrito ampliamente en numerosas publicaciones académicas y que fue expuesto hace algunos días en un artículo en The Wall Street Journal: los algoritmos de Facebook están propiciando mayor división y polarización entre las personas al “aprender” sobre sus diferencias, y sugerir contenidos cada vez más polarizantes que a su vez generan mayores reacciones. Recuerde que su negocio es que Usted y yo pasemos más tiempo en la red social. Y lo están logrando.

En cualquiera de los casos, las consecuencias que hoy estamos viviendo ya son visibles. El espacio libre de expresión de ideas se ha convertido en un lugar de hostilidad y odio. ¿Ha visto cómo se ha incrementado la hostilidad entre usuarios de las redes sociales?. Mientras eso ocurre, algunos ganarán dinero, otros votos, algunos reclutarán combatientes y partisanos, otros formarán clientelas.

El contraste nos hace bien, la polarización no. El asunto radica entonces en preguntarnos cuál es el problema: Ser diferentes o estar polarizados. Algo distinto nos está ocurriendo.

Twitter. @marcoivanvargas