Las dudas se acabaron. La presidenta Claudia Sheinbaum cumplió su reiterado anuncio de ir por vía legislativa contra reelección y nepotismo. Ahora será cuestión de trámite que en pocas semanas el Congreso de la Unión apruebe las reformas constitucionales del caso. En ese momento, el proyecto caciquil del gallardismo por la vía del parentesco habrá colapsado. Lo cual, ya lo estamos viendo, conducirá a buscar otros caminos que ofrezcan más o menos el mismo resultado: garantía de protección a partir del 26 de septiembre del 2027.
En plan de resumir, vale decir que los efectos de las reformas constitucionales cuya iniciativa fue entregada en el Senado el pasado jueves, serán cancelar la posibilidad de que el titular de cualquier cargo de elección pueda entregarlo a su esposa, concubina, pareja, hijos, nietos, bisnietos, tataranietos; padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, hermanos, tíos, primos, suegros, cuñados, yernos o nueras. (En todos los casos entiéndanse ambos géneros).
Así, las dos principales opciones que tenía a la mano el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, su esposa y su papá, para asegurarse una sucesión cómoda, protectora, complaciente, encubridora y hasta cómplice, han quedado descartadas.
Con todo y su impacto, esto no quiere decir que Gallardo Cardona se haya quedado sin opciones sucesorias de esas características, aunque en este momento ninguna de ellas podría competir en nivel de conocimiento e intención de voto con la señora Ruth. Hay tiempo para tratar de construir una nueva oferta electoral, pero cada vez es menos y los tres años dedicados a crear y fortalecer la de su esposa, van en gran medida al cesto de la basura. Lo del papá es relativo porque nunca pareció ir en serio, salvo quizá como una emergencia.
Antes de ampliar los comentarios sobre las posibles nuevas opciones del gallardismo, quiero comentar que por ser a nivel constitucional, las reformas impulsadas por la presidenta Sheinbaum necesitan mayoría calificada, o sea: 334 de los 500 diputados y 86 de 128 senadores. Junto con el PVEM y el PT, Morena tiene los votos suficientes en ambas cámaras. En el caso del Senado, Morena tiene 66 escaños, que sumados a los 14 del Verde y los 6 del PT, se convierten en 86 que le alcanzan justo para ese tipo de mayoría.
Por lo que hace a la Cámara de Diputados, su mayoría calificada es de 334 sobre los 500 posibles. Morena tiene 253, que junto con los 61 del Verde y los 49 del PT suman 363, o sea, suficientes y sobrados.
¿A qué viene esto? A que algunos gallardistas tan fervientes como despistados comentan en voz baja que sin los votos del Verde, el partido de la Presidenta no logrará sacar adelante las reformas. Eso indican las matemáticas puras, pero independientemente de que dudo mucho de que los mandos reales del PVEM a nivel nacional le jueguen tan pronto las contras a la doctora Sheinbaum, ya el PAN dijo que respalda las propuestas presidenciales. Acción Nacional tiene 21 senadores (contra 14 del Verde) y 71 diputados (contra 61), o sea que su apoyo al proyecto hace totalmente prescindibles los votos verdes.
Esta teoría que en lo personal me parece muy inviable —por razones que expondré en el siguiente apartado—, tiene como principal soporte la creencia de que,
de ser necesario, el Verde Ecologista estaría dispuesto a jugarse su relación con el Ejecutivo Federal de seis años, para defender a su gobernador de dos y medio. También, razonan los creyentes de esta posibilidad, en un caso extremo Gallardo haría valer su control indiscutido sobre dos senadores (su esposa y su gatito de peluche Gilberto Hernández Villafuerte) para romper la mayoría calificada de Morena y aliados. Esta hipótesis también se desploma si se concreta el apoyo panista.
Además, no se puede descartar que el PRI, con sus 14 senadores y 37 diputados, pueda entrarle también al quite, no por convicción ideológica ni vuelta a sus raíces antirreleccionistas sino simple y sencillamente para ver que obtiene a cambio, máxime si sus votos en ambas cámaras se vuelven decisivos.
Por otro lado, hay que reconocer que Gallardo Carmona asumió con mesura el anunciado colapso de su proyecto transexenal de corte caciquil. Dijo que muchos despistados creen que el Verde en San Luis Potosí tiene únicamente un candidato(a), cuando que la verdad es que tenía por lo menos diez.
Acuciosas investigaciones nos permiten ofrecer hoy en exclusiva mundial la lista de esos diez prospectos. En orden aleatorio: Mamaleo, doña Chelito, Nachito Segura, el Chiquis (aunque me queda la duda de si será más bien el Chiquilin); Lupe el de la Ecuación Corrupta, Gilbertín, el que no alza la mirada ni mueve la cola si no se lo ordena el patrón; Navarro, el alcalde soledense mejor identificado como el Gran Recaudador (de los moches) en este sexenio; el Gordo, que no sé si se refiere al exsecretario de Finanzas o al chofer favorito, y Juan Carlos Valladares Eichelman.
Sobre este último, reiteraré algo de lo que estoy absolutamente convencido: si Juan Carlos aparece en la boleta del 2027, seguramente será por el PVEM, pero no gracias al franquiciatario local sino al apoyo de los dueños/líderes nacionales. El interés por esa vía tiene una explicación fácil de entender: no compromete a servir de tapadera.
LOS VERDES Y SUS EXPERIENCIAS
Paso a explicar por qué dudo mucho que los mandos nacionales del PVEM -encabezados por el Niño Verde y el Güero Velasco- estén considerando siquiera presionar/extorsionar a la presidenta Sheinbaum para que desista de su iniciativa antinepotismo.
En el 2018, el Verde hizo alianza con el PRI y con el Panal para apoyar la candidatura presidencial de José Antonio Meade. No les fue nada bien. Quedaron en tercer lugar de la votación.
Un par de años después, con la facilidad para cambiar de chaqueta que los ha caracterizado desde sus orígenes, los verdes alcanzaron un acuerdo con Andrés Manuel López Obrador para ir juntos en las elecciones intermedias de diputados federales y alcaldes de la Ciudad de México. No les fue mal. Los resultados del PREP, la noche del domingo 6 de junio, apuntaban que obtendrían por lo menos 40 diputaciones federales, todo un récord pues tres años antes habían conseguido siete.
Al día siguiente, lunes 7 de junio del 2021, el Güero Velasco concedió una serie de entrevistas, en las que comenzó a restarle peso a su alianza con Morena para alcanzar los buenos resultados electorales. A la periodista Elisa Alanís le dijo que en la mayoría de los distritos ganados habían ido solos, sin alianzas. Agregó que se disponía a comenzar conversaciones con otros partidos, además de Morena, para buscar puntos de coincidencia en sus agendas legislativas. Aseguró que las relaciones con Morena eran muy buenas, pero que eso no impedía entrar en pláticas con todos los demás partidos. En algún momento de su carrusel de entrevistas dijo también que “En el Verde estamos reevaluando nuestras alianzas”.
Cinco días más tarde, el SAT emitió un boletín en el que informaba que luego de una serie de auditorías, había detectado que durante su gobierno en Chiapas (2012-2018) el ahora senador Manuel Velasco Coello había desviado 500 millones de pesos. En los tres años anteriores ni el SAT ni la Auditoría Superior de la Federación ni cosa parecida había encontrado irregularidad alguna en la administración del Güero, pero menos de una semana después de andar de lenguasuelta el mundo se le vino encima.
El SAT añadió, como para que se viera que iba en serio, el mecanismo defraudatorio, a base de empresas factureras, cuyos domicilios sociales, como es típico, resultaron ser casuchas cuyos ocupantes ni idea tenían. Santo remedio.
No hay registros mediáticos de si Velasco Coello fue a Palacio Nacional a pedir perdón en peregrinación o de rodillas, pero no se volvió a hablar de sus pecados.
El pasado primero de octubre, al concluir el evento de su toma de posesión en San Lázaro, la presidenta Sheinbaum, desde el escenario, le extendió la mano al reelecto senador Manuel Velasco Coello, quien intentó besarla pero no alcanzaba, la señora que minutos antes había protestado su cargo, se inclinó y fue ella la que besó la mano del Güero. Todo mundo lo vio por televisión y hay numerosos testimonios gráficos.
Me cuesta mucho trabajo ya no digamos creer sino simplemente pensar que a esa jefa de Estado, que le hizo el honor de besarle la mano en público, vaya a ir ahora el Güero a amenazarla con retirarle su apoyo legislativo si no le hace sus gustos a Gallardo.
Sobre todo con el antecedente de lo sucedido en el 2021 con López Obrador, quien ya no es el presidente pero a lo mejor tiene a buen resguardo el expediente del desvío aquel de 500 millones de pesos. Nunca se sabe.
COMPRIMIDOS
Inexplicable la ausencia del gobernador Gallardo en el evento del “Programa de Vivienda para el Bienestar” celebrado el jueves pasado, al que sí vinieron desde la Ciudad de México el director general del Infonavit, el director general de la Comisión Nacional de Vivienda, una subsecretaria de la SEDATU, y alguien más. Su asistencia estaba confirmada, pero de última hora avisó que no iba, por lo que quitaron su nombre de la silla y pusieron el de Lupe, que tampoco fue y de hecho no hubo representación gubernamental.
Dos son los intentos de explicación: uno, que como días antes él, Gallardo, había anunciado la puesta en marcha de un programa estatal de donación de predios y lotes de materiales de construcción a gente de escasos recursos, sintió agresivo que la federación iniciara antes un programa de vivienda también para sectores populares. Y dos: que dado que un día antes la presidenta Sheinbaum anunció en Querétaro que estaba enviando al Congresos sus iniciativas antireelección y antinepotismo, el mandatario decidió no asistir a un evento donde seguro lo abordarían los medios. Esta última versión tiene un punto débil: si el que quería eludir a los medios era él, ¿por qué ordenarle a Lupe que no fuera y a Navarro de Soledad que se retirara? Quizá la explicación correcta es una combinación de ambas.
Qué mal, qué miserables se vieron el martes las y los diputados del Verde y del PT que en plan gacho impidieron la aprobación de un punto de acuerdo, que ni siquiera es vinculante, propuesto por su compañera morenista Gabriela López Torres, para exhortar al Ejecutivo a que se de un trato digno a las internas del penal de Xolol. Héctor Serrano, mejor conocido como El Inútil, no ha servido más que para envilecer a la legislatura que dizque pastorea.
Hasta el próximo jueves.