Estimado lector, hoy en día, hay muchos temas que pudieran ser de interés para quién escribe, sobre todo en materia de candidatos a Gobernador, reelección de presidentes municipales en los municipios, o candidatos a diputados locales. Pero me gustaría compartir con Usted algo en relación a un tema que apareció en el escenario internacional en los últimos días y que me impactó.
En redes sociales, medios de comunicación internacional y nacional apareció la nota de las colas del hambre, que frente a la pandemia COVID-19 regresan a Europa, se refiere que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial. Aparecen principalmente en España e Inglaterra, la pérdida del empleo de sus habitantes, empuja a que países desarrollados se ubiquen en una posición de vulnerabilidad. Informa que son atendidas por Organizaciones No Gubernamentales.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos, declara en su último informe que forma parte de una serie de análisis producidos en el marco de la iniciativa de la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, que el hambre aumentará en más de 20 países en los últimos meses. Aunque la mayoría de los países afectados se localizan en África, se prevé que, desde Afganistán, en Asia a la República Árabe, Siria y Líbano en Oriente Medio, hasta Haití, en América Latina y El Caribe se verán impactados.
Derivado de este informe la FAO recomienda medidas urgentes para mantener la seguridad alimentaria; la cual existe cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias y así poder llevar una vida activa y saludable.
Lo preocupante estimado lector es que, si empezamos a ver problemas alimentarios en metrópolis ricas, habrá que revisar cual es el estatus en nuestro país y nuestros Estados. Esto aunado al cambio climático que estamos sufriendo. Habrá que revisar las condiciones de la producción agrícola y las cadenas de distribución alimentaria en el país. Esto representa un reto en el quehacer en el campo para asegurar el consumo de productos básicos. Además de la inversión que se tendría que estar dando al campo para fortalecer los medios y contar con una seguridad alimentaria.
Aunque, en nuestro país el hambre, aún no es un asunto tan visibilizado. Creo que es una prioridad que debe aparecer como un tema de atención urgente en las agendas gubernamentales y agendas políticas.
Lo anterior, me lleva a la reflexión de otro problema comunitario que hemos estado viendo en nuestro Estado en los últimos años, que es el caso del agua. No solo en la cantidad de agua, que se ve refleja en el desabasto, sino en la calidad de la misma, ya que en nuestra capital tiene un alto grado de flúor que impacta en que los cultivos que se generan estén en buenas condiciones de consumo humano. Además, el propio manejo de la misma. Constantemente hemos sido testigos de la escases del vital líquido.
Considero que estos dos asuntos deben estar incluidos con una alta prioridad en las agendas públicas. Ya que son bienes no renovables y asequibles. Aunque creo que el trabajo que debe hacerse no tendría que ser solo desde los Gobiernos, sino desde la perspectiva ciudadana, esto implica un trabajo individual, donde generemos un sentido de pertenencia y respeto a nuestro hábitat. En el caso de la seguridad alimentaria, tendríamos que construir desde la perspectiva personal, individual y familiar, como aprovechar los espacios físicos que se tienen en nuestras casas, para estar en posibilidad de la crear huertos familiares.
En lo que respecta al agua, el objetivo sería la prevención y cuidado desde nuestros hogares. Creo que antes e exigir que se diseñen propuestas de política pública, habría que hacer un ejercicio de conciencia personal para la preservación y sostenibilidad de nuestro medio ambiente y así asegurar nuestras condiciones de vida.
@Marbygm
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