Apartheid climático

Los efectos del calentamiento global generan ahora nuevos fenómenos y conceptos, como por ejemplo el “apartheid climático”, que significa que los más adinerados reserven los lugares menos expuestos al impacto del cambio climático, del que ellos mismos han sido responsables en gran medida, es decir, nos arriesgamos a un escenario donde los ricos pagan para escapar del sobrecalentamiento, el hambre y los conflictos, mientras que el resto del mundo tiene que sufrir.

Pero ahora esta segregación o separación de la población por el clima se complica porque los análisis reflejan que cuanto más nos alejamos del prototipo de hombre blanco occidental, más riesgo existe de sufrir las consecuencias del cambio climático. Los ancianos son un grupo de riesgo por su vulnerabilidad, igual que la infancia, pero sobre todo destacan las mujeres (es decir que están expuestas a la violencia climática).

Al inicio del presente año el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por su siglas en inglés) informó, como aquí lo hemos registrado, que los efectos del cambio climático pueden traducirse en un aumento de los fenómenos meteorológicos adversos, pérdida de glaciares con el consecuente aumento del nivel del mar, incendios de magnitud insospechada, muertes de coral, múltiples extinciones de especies, reducción de tierra fértil.

¿Qué efectos tendrá sobre la humanidad? ¿Afecta o afectará a todas las personas del mismo modo?

El cambio climático afecta más donde la sociedad es más vulnerable. Perturba, en primer lugar, a la población de los países en vías de desarrollo, donde hay menos estructura social, pero también afecta de forma distinta en función de la localización geográfica. 

Si combinamos los factores infancia y mujer el riesgo crece exponencialmente, pues son particularmente las niñas el sector de población más afectado.

Las mujeres de los países en desarrollo son las encargadas del abastecimiento de agua; para ello deben recorrer distancias que cada vez son más largas y durante el camino quedan expuestas a todo tipo de peligros. También recorren distancias para conseguir leña o alimentos para alimentar a sus familias, pero el aumento de las temperaturas hace que cada vez sea más complicado el abastecimiento.

Como señala la ONU, el 80% de los desplazados por desastres relacionados con el clima son mujeres. Las sequías en Somalia han provocado desplazamientos poblacionales y las mujeres han quedado expuestas a la explotación sexual. Según el PNUD, durante los periodos de sequías en Uganda aumentaron las tasas de violencia doméstica y abuso sexual. Tras las inundaciones de Pakistán o los ciclones de Bangladesh los hechos se repitieron. La lucha por la supervivencia obliga a muchas mujeres a usar su cuerpo como valor transaccional cuando nada les queda, lo que además supone un riesgo para su salud.

Mujeres de Tanzania tuvieron que recurrir a las relaciones sexuales transaccionales tras las malas cosechas por las sequías. Muchas familias optan por casar a sus hijas de forma precoz para que haya una boca menos en el hogar, y así se multiplican los matrimonios pactados o la venta de “novias” en países como Malawi, Mozambique o Indonesia.

La lucha contra el cambio climático no es solo por evitar la pérdida de biodiversidad, trágica y con consecuencias directas en los ecosistemas. Es también una lucha que pocas veces se traduce en las consecuencias sobre las personas, consecuencias que están atravesadas por la desigualdad. Lamentablemente el cambio climático es también una cuestión de género.

Delírium trémens.- Habló la ciencia y se evidenció el nulo trabajo de SEGAM y del Gobierno “Ecologista”. 

El doctor Valter Armando Barrera López, miembro de la Coordinación para la Innovación y Aplicación de la Ciencia y Tecnología (Ciatyt), señaló que urge la reubicación de las ladrilleras y de la planta electrónica de zinc en San Luis Potosí, ya que los niveles de contaminación registrados en la ciudad llegan a ser mayores que los reportados en la Ciudad de México. Enfatizó en que se requiere una la evaluación de las fuentes industriales, más apoyo para que la información llegue a la sociedad, así como nexos con las autoridades locales, federales y estatales, puesto que San Luis Potosí es la única ciudad que no cuenta con un programa de gestión ambiental.

@luisglozano