Apuntes previos a una elección

A propósito de la elección que se celebrará el próximo domingo en el estado de Coahuila y el Estado de México, hoy quiero compartir con usted algunas ideas que pueden mejorar significativamente la manera en la que las personas entienden y conciben su relación con las autoridades electas.

Cuando se avecina una jornada electoral, la ciudadanía se encuentra expuesta a distintos tipos de mensajes. Por una parte, se encuentran los discursos proselitistas de las candidaturas y los partidos políticos que buscan vincular a la ciudadanía con una idea o una propuesta. La lógica dice que, a través del voto, una candidatura podría satisfacer los problemas, necesidades y demandas del electorado. Por otra parte, se encuentran las campañas de promoción al voto que son implementadas por las autoridades electorales. Usted ya conoce estos mensajes: vota, conoce a las personas candidatas, ubica tu casilla, consulta los resultados.

Hay quienes consideran que las elecciones fracasan cuando tienen bajos niveles de participación por parte de la ciudadanía. No es de extrañar que en algunas elecciones los niveles de votación se encuentran por debajo del 50% o incluso del 40% de las personas inscritas en el padrón electoral. Cuando esto ocurre, no se hacen esperar los discursos simplones que responsabilizan a las autoridades electorales por los bajos niveles de votación. 

Diversos estudios serios -que se pueden encontrar en la red- sugieren que entre las distintas motivaciones que puede tener el electorado para participar en una jornada electoral, se encuentra el vínculo o el significado que la ciudadanía le otorga al ejercicio del voto. Cuando la ciudadanía percibe que a través del voto se puede participar en algo que le resulta importante o significativo, normalmente acude a la casilla. En caso contrario, cuando la ciudadanía no logra vincularse con lo que se propone en una elección, difícilmente acudir a votar. Esta misma advertencia la hemos hecho al tratar de interpretar las causas de los bajos niveles de participación en algunos ejercicios de consulta popular: no es que los temas no sean importantes, es que la ciudadanía no parece encontrar un significado que le represente algo para su vida o su entorno.

Esa es la razón por la que resulta importante cambiar la manera en que se explica una elección y se presentan las distintas alternativas políticas. Lo explico brevemente. Abandonarse a la idea de que lo que dicen las candidaturas es el único medio posible para vincular a las personas con el proceso electoral implica una Renuncia a otros aspectos importantes que definen el poder que tiene la ciudadanía sobre sus propias elecciones. 

Las autoridades electorales deben promover una educación cívica sólida que brinde a la ciudadanía, las herramientas necesarias para participar activamente en el proceso electoral, entender las implicaciones de sus decisiones y exigir responsabilidad a sus representantes electos.

Soy de la idea de que una demanda exigente mejora la calidad de la oferta. En ese sentido, es posible aspirar -por lo menos en teoría- a contar con candidaturas de calidad en la medida en la que se cuente con una ciudadanía exigente, crítica y vigilante. Esto funciona antes y después de una elección: ahí se encuentra un estímulo para mejorar el desempeño de los gobernantes electos.

No va a ser que se piense que un buen gobernante es aquel que, en campaña, baila mejor en TikTok.

Twitter. @marcoivanvargas