Este tema ya lo hemos abordado en columnas anteriores recientes, pero por considerarlo de vital importancia, lo reviso aquí hoy procurando darle suficientes argumentos y datos que ayuden a quienes me leen, para que tomen la decisión que en pleno uso de su libertad y conforme a su conciencia, consideren lo que es mejor para México y para sus 130 millones de seres humanos que lo habitamos y que, a no dudarlo vemos al país en medio de una tremenda crisis de violencia, delincuencia e impunidad, malas decisiones económicas, de gobernabilidad y mal gobierno. (Pemex, CFE, tren, refinerías, programas sociales sin control, opacidad, etc.).
Se trata de un ejercicio viciado de origen porque ya no es de revocación, generado por la pérdida de confianza, sino convertido en una ratificación innecesaria e inconstitucional. Porque nadie quiere que se vaya, sino hasta que termine su mandato en el 2024.
Y... si lo promueve López Obrador, por su humor envenenado no puede ser democrático y respetuoso de las leyes que lo establecen.
El procedimiento legal para Revocación de Mandato, es positivo para la vida democrática del país, A CONDICIÓN DE QUE LO PROMUEVA LA CIUDADANÍA, como un acto de rechazo y repudio al gobernante que ha sido incompetente y/o se le perdió la confianza. Pero si el propio sujeto a ser revocado es el que lo promueve, entonces ahí hay gato encerrado. Y este es el caso precisamente porque el ejercicio lo vició y lo desvirtuó AMLO en complicidad con el presidente de la SCJN Arturo Zaldívar, al desvirtuar la pregunta que va a enfrentar el ciudadano en la papeleta del voto, que dice así: ¿Estás de acuerdo en que, a Andrés Manuel López Obrador, presidente de los Estados Unidos Mexicanos se le revoque el mandato por la pérdida de la confianza, “o siga en la presidencia hasta que termine su periodo?”.
En seguida se le presentan dos cuadritos para que el ciudadano escoja uno:
Cuadro No 1.- Que se le revoque el mandato por pérdida de la confianza.
Cuadro No. 2.- Que siga en la presidencia de la República.
Ahí está el engaño, en la pregunta, porque la Constitución estipula que debe ser cerrada y la respuesta solo debe ser un SI o un NO. La pregunta que están haciendo es de OPCIÓN MÚLTIPLE, Y por lo tanto el resultado será viciado. Se trata sin duda de una marrullería política. Es un nuevo engaño.
¿Qué datos históricos, confiables, existen, para creer que, si gana el voto a favor de la revocación de mandato el próximo 10 de abril, es decir, para que se vaya a su casa, el presidente aceptará la revocación y dejará el puesto tranquilamente y se irá a vivir a su finca en Tabasco? ¿Recordará el votante, que nunca en su vida ha aceptado una derrota y cuando las ha sufrido se dedica a bloquear calles, incendiar pozos petroleros y promover la intranquilidad política?
Entonces, ¿Por qué impulsa su propia revocación, para qué hacer esta costosa farsa de revocación, si el presidente sabe que sigue contando según las encuestas, con El 50% de aprobación?
¿Para qué dilapidar otros 1600 millones de pesos, que costará el ejercicio?
¿Podría ganar el voto de la revocación, sin la participación activa y masiva de una ciudadanía que históricamente, en un alto porcentaje, cercano al 50%, es abstencionista y suele ser indiferente a los procesos políticos y electorales? ¿Y lo respetaría el presidente?
Por otra parte, su hostilidad constante contra el INE, solo tiene el propósito de apoderarse de su control. Por eso lo estigmatiza, lo denigra. Insulta a algunos de sus consejeros, a pesar de que esta institución ha demostrado ampliamente su imparcialidad y su eficacia para eliminar el fraude electoral, como lo demuestra plenamente el resultado de la elección del 2018, que le reconoció el triunfo de forma inmediata, como también el resultado de todas las elecciones estatales y municipales durante los últimos años, como lo comprueba la alternancia de casi todos los partidos en las elecciones locales en todo el país
Estoy convencido de que la mayoría de los electores, a estas alturas del gobierno de López y viendo los pésimos resultados de su gobierno, no queremos que se vaya a descansar plácidamente después de haber hecho tanto daño al país y a los mexicanos. Tendrá que ser sometido al juicio de la historia y de la justicia, que reconozca sus graves errores (abrazos a los que matan personas) y sea inscrito en la historia no como un prócer, sino como un periodo de ineptitud, de mentiras y de violencia, una negra etapa en la que se truncó el desarrollo social, económico y humano de nuestro pueblo.
Nada de revocarlo, que termine su mandato y que se retire a su finca para dejar que los mexicanos reencaucemos al país por la ruta de las libertades, el respeto pleno al estado de derecho y a vivir en una democracia real, efectiva y moderna.
Usted decide. Hágalo pensando en sus hijos y en México.
Gracias por su lectura.
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